yāvanto gokule bālāḥ
sa-vatsāḥ sarva eva hi
māyāśaye śayānā me
nādyāpi punar utthitāḥ
yāvantaḥ — cualesquiera, o tantos como; gokule — en Gokula; bālāḥ — niños; sa-vatsāḥ — junto con sus terneros; sarve — todos; eva — en verdad; hi — debido a; māyā-āśaye — en la cama de māyā; śayānāḥ — están durmiendo; me — mía; na — no; adya — hoy; api — incluso; punaḥ — de nuevo; utthitāḥ — se han levantado.
El Señor Brahma, valiéndose de su poder místico, tuvo a los niños y a los terneros dormidos en una cueva durante un año. Por eso, cuando vio que el Señor Krsna seguía jugando con todos los niños y terneros, trató de averiguar la razón de lo que ocurría. «¿Qué es esto? - pensó - . ¿Acaso han sacado a los niños y terneros de la cueva en que yo los dejé? ¿Es eso lo ocurrido? ¿Krsna los ha traído aquí de vuelta?» Sin embargo, enseguida pudo comprobar que los terneros y los niños que él se había llevado permanecían aún en la misma maya mística en que los había sumido. Entonces llegó a la conclusión de que los terneros y pastorcillos que jugaban con Krsna no eran los mismos que los que estaban en la cueva. Se dio cuenta de que los terneros y niños originales seguían en la cueva en que él los había dejado, pero que Krsna Se había expandido, de forma que los terneros y niños que tenía ante sus ojos eran en realidad expansiones de Krsna. Tenían los mismos rasgos, la misma mentalidad y las mismas intenciones, pero todos ellos eran Krsna.