Texto 1: Suta Gosvami dijo: Al llegar a la frontera de Su muy próspera metrópoli, conocida como el paÃs de los Ä€nartas [Dvaraka], el Señor hizo sonar Su auspiciosa caracola, anunciando Su arribo y aparentemente calmando el abatimiento de los habitantes.
Texto 2: La blanca y abultada caracola, empuñada por la mano del Señor Krsna y sonada por Él, pareció enrojecer con el contacto de Sus labios trascendentales. Daba la impresión de que un cisne blanco estuviera jugando entre los tallos de unas flores de loto rojas.
Texto 3: Los ciudadanos de Dvaraka, al oÃr ese sonido que en el mundo material amenaza al temor personificado, comenzaron a correr hacia el Señor rápidamente, tan sólo para tener una muy anhelada audiencia con Él, quien es el protector de todos los devotos.
Texto 4-5: Los ciudadanos llegaron ante el Señor con sus respectivos obsequios, y se los ofrecieron al plenamente satisfecho y autosuficiente, quien, incesantemente y mediante Su propia potencia, les provee de todo a los demás. Esos obsequios eran como ofrecerle una lámpara al Sol. Aun asÃ, para recibir al Señor los ciudadanos comenzaron a hablar con un lenguaje extático, tal como los pupilos le dan la bienvenida a su tutor y padre.
Texto 6: Los ciudadanos dijeron: ¡Oh, Señor!, Tú eres adorado por todos los semidioses, tales como Brahma, los cuatro Sanas e incluso el rey del cielo. Tú eres el reposo final de aquellos que verdaderamente están aspirando a alcanzar el máximo beneficio de la vida. Tú eres el trascendental Señor Supremo, y el ineludible factor tiempo no puede ejercer su influencia sobre Ti.
Texto 7: ¡Oh, creador del universo!, Tú eres nuestra madre, bienqueriente, Señor, padre, maestro espiritual y Deidad venerable. Por seguir Tus pasos hemos logrado el éxito en todos los aspectos. Asà pues, rogamos que continúes bendiciéndonos con Tu misericordia.
Texto 8: ¡Oh!, es nuestra buena suerte que hoy estemos de nuevo bajo Tu protección con Tu presencia, pues Vuestra SeñorÃa rara vez visita ni siquiera a los ciudadanos del cielo. Ahora nos es posible mirar Tu cara sonriente, que está llena de miradas afectuosas. Ahora podemos ver Tu forma trascendental, llena de todo lo auspicioso.
Texto 9: ¡Oh, Señor de los ojos de loto!, cuando quiera que te vas a Mathura, Vrndavana o Hastinapura a reunirte con Tus amigos y parientes, cada instante de Tu ausencia parecer ser un millón de años. ¡Oh, Tú, el infalible!, en esos momentos nuestros ojos se vuelven inútiles, como si estuvieran privados del Sol.
Texto 10: ¡Oh, amo!, si vives todo el tiempo en el exterior, no podremos entonces mirar Tu atractiva cara, cuyas sonrisas vencen todos nuestros sufrimientos. ¿Cómo podremos existir sin Tu presencia?Al oÃr sus palabras, el Señor, quien es muy bondadoso con los ciudadanos y los devotos, entró en la ciudad de Dvaraka, y agradeció todos sus saludos lanzándoles Su trascendental mirada.
Texto 11: Asà como a Bhogavati, la capital de Nagaloka, la protegen los Nagas, asà mismo a Dvaraka la protegÃan los descendientes de Vrsni - Bhoja, Madhu, Dasarha, Arha, Kukura, Andhaka, etc. - , que eran todos tan fuertes como el Señor Krsna.
Texto 12: La ciudad de Dvaraka Puri estaba repleta de las opulencias de todas las estaciones. HabÃa ermitas, huertos, jardines de flores, parques, y estanques de agua en los que las flores de loto brotaban por todas partes.
Texto 13: La entrada de la ciudad, las puertas de las casas y los arcos festoneados que habÃa a lo largo de los caminos, estaban todos bellamente decorados con sÃmbolos festivos, tales como matas de plátano y hojas de mango, todo para darle la bienvenida al Señor. Banderas, guirnaldas y letreros y lemas pintados, se combinaban todos para proteger de la luz del Sol.
Texto 14: Las carreteras, vÃas subterráneas, callejuelas, mercados y lugares públicos de reunión se limpiaron todos a fondo, y luego se humedecieron con agua perfumada. Y para darle la bienvenida al Señor, por todas partes se esparcieron frutas, flores y semillas enteras.
Texto 15: En todas y cada una de las puertas de las residencias se exhibÃan cosas auspiciosas, tales como cuajada, frutas enteras, caña de azúcar y vasijas llenas de agua, junto con artÃculos para la adoración, incienso y velas.
Texto 16-17: Al oÃr que el muy querido Krsna se estaba acercando a Dvaraka-dhama, el magnánimo Vasudeva, Akrura, Ugrasena, Balarama (el sobrehumanamente poderoso), Pradyumna, Carudesna y Samba, el hijo de Jambavati, todos extremadamente felices, dejaron de descansar y de comer, y abandonaron sus asientos.
Texto 18: Ellos se apresuraron hacia el Señor en cuadrigas en las que iban brahmanas que llevaban flores. Precediéndolos habÃa elefantes, sÃmbolos de buena fortuna. Se hicieron sonar caracolas y cornetas, y se cantaron himnos védicos. De ese modo ofrecieron sus respetos, que estaban saturados de afecto.
Texto 19: Al mismo tiempo, muchos cientos de prostitutas bien conocidas comenzaron a desplazarse en diversos vehÃculos. Todas estaban muy ansiosas de encontrarse con el Señor, y sus hermosas caras estaban adornadas con pendientes deslumbrantes, que realzaban la belleza de sus frentes.
Texto 20: Expertos dramaturgos, artistas, bailarines, cantantes, historiadores, genealogistas y eruditos oradores dieron todos sus respectivas contribuciones, inspirados por los pasatiempos sobrehumanos del Señor. De ese modo prosiguieron sin cesar.
Texto 21: El Señor Krsna, la Personalidad de Dios, se acercó a ellos, y les ofreció el debido honor y respeto a todos y cada uno de los amigos, parientes y ciudadanos, y a todos los demás que fueron a recibirlo y darle la bienvenida.
Texto 22: El Todopoderoso Señor saludó a todos los presentes inclinando la cabeza, intercambiando saludos, abrazando, estrechando manos, mirando y sonriendo, dando garantÃas y otorgando bendiciones, incluso a los de más bajo rango.
Texto 23: Luego, el Señor entró personalmente en la ciudad, acompañado por parientes mayores, brhmanas inválidos y las esposas de éstos, todos ellos ofreciendo bendiciones y cantando las glorias de Él. Otros también alababan las glorias del Señor.
Texto 24: Cuando el Señor Krsna pasó por los caminos públicos, todas las damas de las familias respetables de Dvaraka subieron a las azoteas de sus palacios, tan sólo para poder mirar al Señor. Ellas consideraban que ése era el más grande de los festivales.
Texto 25: Los habitantes de Dvaraka acostumbraban mirar regularmente a la fuente de toda belleza, el infalible Señor, más, aun asÃ, nunca se saciaban.
Texto 26: El pecho del Señor es la morada de la diosa de la fortuna. Su cara cual luna es el recipiente del que beben los ojos que anhelan todo lo hermoso. Sus brazos son los lugares de reposo de los semidioses administradores. Y Sus pies de loto son el refugio de los devotos puros, que nunca hablan ni cantan acerca de nada más que no sea de Su SeñorÃa.
Texto 27: Mientras el Señor desfilaba por el camino público de Dvaraka, una sombrilla blanca le protegÃa la cabeza de los rayos del Sol. Blancos abanicos camara se movÃan en semicÃrculos, y lluvias de flores caÃan sobre el camino. Su ropa amarilla y Sus guirnaldas de flores hacÃan ver como si una nube oscura estuviera rodeada simultáneamente por el Sol, la Luna, el relámpago y el arco iris.
Texto 28: Después de que el Señor entró en la casa de Su padre, las madres presentes lo abrazaron, y Él les ofreció Sus reverencias poniendo la cabeza a los pies de ellas. Las madres estaban encabezadas por Devaki [Su verdadera madre].
Texto 29: Las madres, después de abrazar a su hijo, lo sentaron en sus regazos. Debido al afecto puro, comenzó a manar leche de sus pechos. Ellas estaban rebosantes de alegrÃa, y las lágrimas de sus ojos mojaron al Señor.
Texto 30: Después, el Señor entró en Sus palacios, que eran perfectos en grado sumo. Sus esposas vivÃan en ellos, y el número de ellas ascendÃa a más de dieciséis mil.
Texto 31: Las reinas del Señor Sri Krsna se regocijaron internamente, al ver a su esposo en casa después de un largo perÃodo en el exterior. Las reinas se levantaron de inmediato, dejando sus asientos y meditaciones. Siguiendo la costumbre social, se cubrieron la cara con recato, y miraron tÃmidamente.
Texto 32: El éxtasis era tan fuerte e insuperable, que, primero, las tÃmidas reinas abrazaron al Señor en lo más recóndito de sus corazones. Luego, lo abrazaron con la vista, y después enviaron a sus hijos a que lo abrazaran [lo cual es igual que un abrazo personal]. Pero, ¡oh, tú, el principal entre los Bhrgus!, aunque trataron de reprimir sus sentimientos, derramaron lágrimas sin advertirlo.
Texto 33: Si bien el Señor Sri Krsna estaba constantemente a su lado, asà como también exclusivamente a solas con ellas, los pies de Él les parecÃan cada vez más nuevos. La diosa de la fortuna, aunque siempre inquieta y en movimiento por naturaleza, no pudo abandonar los pies del Señor. ¿Qué mujer puede, entonces, desapegarse de esos pies, una vez que se ha refugiado en ellos?
Texto 34: El Señor se tranquilizó después de matar a esos reyes que eran una carga para la Tierra. Ellos estaban engreÃdos de su fuerza militar, sus caballos, elefantes, cuadrigas, infanterÃa, etc. Él Mismo no participó en la lucha, sino que simplemente creó la hostilidad entre los poderosos administradores, y éstos lucharon entre sÃ. Él fue como el viento, el cual causa la fricción entre los bambúes, y origina asà un incendio.
Texto 35: Esa Suprema Personalidad de Dios, Sri Krsna, por Su misericordia sin causa, apareció en este planeta mediante Su potencia interna, y disfrutó entre mujeres aptas, como si estuviera participando en asuntos mundanos.
Texto 36: Aunque las hermosas sonrisas y miradas furtivas de las reinas eran todas inmaculadas y apasionantes, aunque ellas podÃan conquistar al propio Cupido y hacerlo abandonar su arco por la frustración, y aunque hasta el tolerante Siva podÃa ser vÃctima de ellas, aun asÃ, pese a todos sus atractivos y actos mágicos, no pudieron agitarle los sentidos al Señor.
Texto 37: Las almas condicionadas comunes y los materialistas especulan que el Señor es una de ellas. Debido a la ignorancia, creen que al Señor lo afecta la materia, aunque Él está desapegado.
Texto 38: He aquà la divinidad de la Personalidad de Dios: A Él no lo afectan las cualidades de la naturaleza material, aun a pesar de que está en contacto con ellas. De igual manera, las cualidades materiales no llegan a influenciar a los devotos que se han refugiado en el Señor.
Texto 39: Las sencillas y delicadas mujeres creÃan verdaderamente que el Señor Sri Krsna, su amado esposo, las seguÃa y estaba dominado por ellas. Ellas ignoraban el alcance de las glorias de su esposo, de la misma manera en que los ateos ignoran que Él es el controlador supremo.