guru-lakṣaṇa, śiṣya-lakṣaṇa, dońhāra parīkṣaṇa

sevya — bhagavān, sarva-mantra-vicāraṇa

guru-lakṣaṇa — las características de un maestro espiritual genuino; śiṣya-lakṣaṇa — las características de un discípulo genuino; doṅhāra — de ambos; parīkṣaṇa — la prueba; sevya-bhagavān — la Suprema Personalidad de Dios es digno de adoración; sarva-mantra-vicāraṇa — considerar los distintos tipos de mantras.


Texto

«En tu libro debes explicar las características del guru genuino y del discípulo genuino. Así, antes de aceptar un maestro espiritual, es posible estar seguros de la posición del maestro espiritual. De forma similar, el maestro espiritual también puede estar seguro de la posición del discípulo. Debes describir a la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, como el objeto de adoración, y debes explicar el bija-mantra para la adoración de Krsna, así como el de Rama o de cualquier otra expansión de la Suprema Personalidad de Dios.

Significado

SIGNIFICADO: En el Padma Purana se explican las características del guru, el maestro espiritual genuino:

maha-bhagavata-srestho brahmano vai gurur nrnam
sarvesam eva lokanam asau pujyo yatha harih
maha-kula-prasuto ’pi sarva-yajñesu diksitah
sahasra-sakhadhyayi ca na guruh syad avaisnavah

El guru debe estar situado en el nivel más elevado del servicio devocional. Hay tres clases de devotos, y se debe aceptar un guru que pertenezca a la clase más elevada. El devoto de primera clase es el maestro espiritual para todo tipo de personas. Gurur nrnam, dicen las Escrituras. La palabra nrnam significa «de todos los seres humanos». Un guru no está limitado a un grupo determinado. En el Upadesamrta de Rupa Gosvami se afirma que un guru es un gosvami, alguien que controla la mente y los sentidos. Ese guru puede aceptar discípulos de todo el mundo. Prthivim sa sisyat. Ésa es la prueba de quien es guru.

En la India hay muchos mal llamados gurus que se limitan a un determinado distrito o provincia. Ni siquiera viajan por la India, pero se proclaman a sí mismos jagad-guru, el guru del mundo entero. Esa clase de gurus engañadores no deben ser aceptados. Todos pueden ver que el maestro espiritual genuino acepta discípulos de todo el mundo. El guru es un brahmana cualificado; por lo tanto, conoce Brahman y Parabrahman, de modo que consagra su vida al servicio de Parabrahman. El maestro espiritual genuino que acepta discípulos de todo el mundo es también adorado en todo el mundo debido a sus cualidades. Lokanam asau pujyo yatha harih: En todo el mundo, la gente le adora del mismo modo que a la Suprema Personalidad de Dios. A él se le ofrecen todos esos honores debido a que sigue estrictamente los principios brahmínicos y enseña esos principios a sus discípulos. Esa persona recibe el título de acarya, porque conoce los principios del servicio devocional, actúa él mismo conforme a esos principios, y enseña a sus discípulos a seguir sus pasos. De ese modo es acarya o jagad-guru. Una persona puede haber nacido en una familia brahmínica y ser muy experta en la celebración de sacrificios, pero si no es un vaisnava estricto, no puede ser aceptada como guru. El guru es brahmana por sus cualidades, y puede convertir a otros en brahmanas conforme a los principios de los sastras y a las cualidades brahmínicas. El brahmanismo no es cuestión hereditaria. En el Srimad-Bhagavatam (7.11.35), Sri Narada Muni explica a Maharaja Yudhisthira lo que es un brahmana. Allí afirma que, si las cualidades brahmínicas se manifiestan en ksatriyas, vaisyas o incluso en sudras, esas personas deben ser consideradas brahmanas. En relación con esto, Srila Sridhara Svami ha comentado: samadibhir eva brahmanadi-vyavaharo mukhyah, na jati-matradity aha-yasyeti. yad yadi anyatra varnantare ’pi drsyeta, tad-varnantaram tenaiva laksana-nimittenaiva varnena vinirdiset, na tu jati-nimittenety arthah: «El criterio más importante para decidir si debemos considerar a alguien brahmana o si debemos entender que pertenece a otro varna es la presencia o ausencia en él de dominio de sí mismo y otras cualidades brahmínicas. No debemos juzgar a primera vista basándonos en características superficiales como su cuna. Así lo afirma el verso que comienza con yasya (Bhag. 7.11.35). Si en una persona que ha nacido en un varna podemos observar las cualidades de otro varna, debemos identificarla según el varna de sus cualidades, no el de su cuna».

Encontramos una afirmación parecida hecha por Nilakantha, un comentarista del Mahabharata: sudro ’pi samady-upeto brahmana eva brahmano ’pi kamady-upetah sudra eva. «Si alguien posee las cualidades brahmínicas, comenzando con sama (control de la mente), aunque puede que haya nacido en una familia sudra, debe aceptársele como brahmana. Si alguien posee las cualidades que comienzan con kama (lujuria), aunque puede que haya nacido en una familia brahmana, debe considerársele un sudra». Nadie debe presentarse como brahmana simplemente en virtud de haber nacido en una familia brahmínica. Debe estar dotado de las cualidades brahmínicas que se mencionan en los sastras, en particular en la Bhagavad-gita (18.42):

samo damas tapah saucam ksantir arjavam eva ca
jñanam vijñanam astikyam brahma-karma svabhava-jam

«La serenidad, el dominio de sí mismo, la austeridad, la pureza, la tolerancia, la honestidad, el conocimiento, la sabiduría y la religiosidad: ésas son las cualidades naturales que rigen las acciones de los brahmanas».

Quien no esté dotado de todos esos atributos no puede aceptarse como brahmana. No es una cosa tan simple como haber nacido en familia brahmana. En relación con esto, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura subraya que Narottama dasa Thakura y Syamananda Gosvami, aunque no habían nacido en familias brahmana, son aceptados como maestros espirituales genuinos porque eran brahmanas por sus cualidades. Personalidades como Sri Gaṅga-narayana, Ramakrsna y muchos otros, nacidos en auténticas familias de brahmanas, aceptaron a Narottama dasa Thakura y a Syamananda Gosvami como maestros espirituales suyos.

Un maha-bhagavata es una persona que adorna su cuerpo con tilaka y cuyo nombre, con la palabra dasa, indica que es un sirviente de Krsna. Además, ha recibido iniciación de un maestro espiritual genuino y es experto en adorar a la Deidad, cantar mantras correctamente, celebrar sacrificios, ofrecer oraciones al Señor y ejecutar saṅkirtana. Sabe cómo servir a la Suprema Personalidad de Dios y cómo respetar a los vaisnavas. Quien haya alcanzado la posición suprema de maha-bhagavata debe ser aceptado como guru y ser adorado exactamente como Hari, la Personalidad de Dios. Sólo esa persona reúne las aptitudes para ocupar el puesto de guru. Sin embargo, quien no es vaisnava no puede ser aceptado como guru, por muy elevadas cualidades que tenga. No se puede ser brahmana sin ser vaisnava. El vaisnava, en cambio, ya es brahmana. Un guru perfectamente cualificado como vaisnava debe ser aceptado como brahmana incluso si no ha nacido en familia brahmana. El sistema de castas reconoce al brahmana por su cuna, pero, aplicado a un maestro espiritual genuino, ese método es inaceptable. El maestro espiritual es un brahmana y acarya cualificado. Sin ser un brahmana cualificado, no sería experto en estudiar las Escrituras védicas. Nana-sastra-vicaranaika-nipunau. Todo vaisnava es un maestro espiritual, y el maestro espiritual es experto, de forma natural, en el comportamiento brahmínico. Además, entiende los sastras védicos.

Por su parte, el maestro espiritual también debe estudiar las cualidades del discípulo antes de aceptarle como tal. En nuestro movimiento para la conciencia de Krsna, el aspirante debe estar dispuesto a abandonar los cuatro pilares de la vida pecaminosa: vida sexual ilícita, comer carne, consumo de sustancias embriagantes y juegos de azar. En Occidente sobre todo, primero observamos si el discípulo en potencia está dispuesto a seguir los principios regulativos. Sólo entonces se le da el nombre de un sirviente vaisnava y se le inicia en el canto del maha-mantra Hare Krsna, un mínimo de dieciséis vueltas de rosario al día. De ese modo, el discípulo ofrece servicio devocional bajo la guía del maestro espiritual o de su representante durante seis meses o un año como mínimo. Entonces se le recomienda para una segunda iniciación, en la que se le ofrece el cordón sagrado y se le acepta como brahmana genuino. El sistema de dar el cordón sagrado a los vaisnavas genuinos fue introducido por Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, y nosotros seguimos sus pasos. Las cualidades del discípulo genuino se explican en el Srimad-Bhagavatam (11.10.6):

amanya-matsaro dakso nirmamo drdha-sauhrdah
asatvaro ’rtha-jijñasur anasuyur amogha-vak

El discípulo debe tener las siguientes cualidades. Debe abandonar todo interés por el concepto material corporal de la vida. Debe abandonar la lujuria, la ira, la codicia, la ilusión, la locura y la envidia materiales. No debe tener otro interés que entender la ciencia de Dios, cuyos extremos debe estar dispuesto a considerar punto por punto. Debe dejar de pensar: «Soy este cuerpo», o «Esto me pertenece». Debe amar al maestro espiritual con una fe inquebrantable, y debe ser muy estable y fijo. El discípulo genuino debe ser inquisitivo en la comprensión de los temas trascendentales. No debe tratar de descubrir defectos en medio de las buenas cualidades, y debe perder todo interés en los temas materiales. Su único interés debe ser Krsna, la Suprema Personalidad de Dios.

En lo que se refiere a las pruebas a que se someten mutuamente el maestro espiritual y el discípulo, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura explica que el discípulo genuino debe ser muy inquisitivo en la comprensión de los temas trascendentales. Como se afirma en el Srimad-Bhagavatam (11.3.21):

tasmad gurum prapadyeta jijñasuh sreya uttamam

«La persona inquisitiva en comprender el objetivo supremo y el beneficio más elevado de la vida debe acudir a un maestro espiritual genuino y rendirse a él.» El discípulo sincero debe estar muy atento a la hora de elegir a un maestro espiritual genuino. Debe estar seguro de que el maestro espiritual puede satisfacer todas las necesidades trascendentales. El maestro espiritual debe observar hasta qué punto el discípulo es inquisitivo y está deseoso de entender el tema trascendental. El maestro espiritual debe estudiar esa actitud del discípulo por un período no inferior a seis meses o un año. El maestro espiritual no debe estar ansioso de aceptar a un discípulo por sus opulencias materiales. A veces, grandes terratenientes u hombres de negocios acuden a pedir iniciación a un maestro espiritual. Quienes aspiran a cosas materiales reciben el nombre de visayis (karmis), nombre que indica que están muy deseos de complacer los sentidos. Esos visayis a veces acuden a un guru famoso y le piden que les acepte como discípulos simplemente porque está de moda. A veces, esos visayis se presentan como discípulos de un maestro espiritual famoso simplemente para ocultar sus verdaderas actividades y hacer ver que son avanzados en el conocimiento espiritual. En otras palabras, lo que quieren es obtener éxito material. El maestro espiritual debe ser muy prudente en este sentido. Así ocurre en todo el mundo. El maestro espiritual no acepta discípulos materialmente opulentos sólo con el fin de hacer ver que tiene por discípulo a una persona importante. Sabe que la relación con esos discípulos visayis puede hacerle caer. Quien acepta un discípulo visayi no es un maestro espiritual genuino. E incluso si lo es, la relación con ese visayi sin escrúpulos puede dañar su posición. Si un supuesto maestro espiritual acepta un discípulo por su propio beneficio o para obtener ganancias materiales, la relación entre el maestro espiritual y el discípulo se convierte en algo material, y el maestro espiritual se vuelve como un smarta-guru. Hay muchos gosvamis de casta que, por profesión, inician algunos discípulos que no tienen en la menor consideración ni su persona ni sus instrucciones. Esos maestros espirituales se sienten satisfechos simplemente con los beneficios materiales que obtienen de sus discípulos. Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura condena esas relaciones, tildando a esos maestros espirituales y discípulos de «sociedad de engañadores y engañados». También reciben los nombres de baulas o prakrta-sahajiyas. Su objetivo es hacer de la relación entre el maestro espiritual y el discípulo algo barato. No son serios en el deseo de entender la vida espiritual.

Las palabras sevya bhagavan de este verso del Caitanya-caritamrta son importantes. Bhagavan se refiere a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Visnu. Sólo el Señor Visnu es digno de adoración. No hay necesidad de adorar a los semidioses. Así lo confirma la Bhagavad-gita (7.20):

kamais tais tair hrta-jñanah prapadyante ’nya-devatah
tan tam niyamam asthaya prakrtya niyatah svaya

«Aquellos a quienes los deseos materiales les han robado la inteligencia se entregan a los semidioses y siguen las reglas y regulaciones de adoración específicas que corresponden a su naturaleza».

En el Skanda Purana se afirma también:

vasudevam parityajya yo ’nya-devam upasate
sva-mataram parityajya sva-pacim vandate hi sah

«La persona que adora a los semidioses y deja de lado al Señor Vasudeva es como aquel que abandona la protección de su madre para refugiarse en una bruja».

En la Bhagavad-gita (9.23) el Señor Krsna afirma también:

ye ’py anya-devata-bhakta yajante sraddhayanvitah
te ’pi mam eva kaunteya yajanty avidhi-purvakam

«Aquellos que son devotos de otros dioses y, les adoran con fe, en realidad Me adoran únicamente a Mí, ¡oh, hijo de Kunti!, pero lo hacen de modo equivocado.

Los semidioses también son entidades vivientes y partes integrales de Krsna. Por lo tanto, en cierto sentido, quien adora a los semidioses está adorando también a Krsna, pero no del modo adecuado. La forma correcta de regar un árbol es regar las raíces; si, en lugar de ello, se riegan las hojas y las ramas, simplemente se pierde el tiempo. Quien adore a los semidioses excluyendo al Señor Visnu obtendrá únicamente recompensas materiales. En la Bhagavad-gita (7.23) el Señor Krsna lo confirma:

antavat tu phalam tesam tad bhavaty alpa-medhasam
devan deva-yajo yanti mad-bhakta yanti mam api

«Los hombres de escasa inteligencia adoran a los semidioses, y los frutos que obtienen son limitados y temporales. Aquellos que adoran a los semidioses van a los planetas de los semidioses, pero Mis devotos finalmente llegan a Mi planeta supremo».

La adoracion de semidioses es para personas poco inteligentes, pues los beneficios que se obtienen de esa adoración son materiales, temporales y revocables. En el Padma Purana se afirma también:

yas tu narayanam devam brahma-rudradi-devataih
samatvenaiva vikseta sa pasandi bhaved dhruvam

«Quien piensa que el Señor Visnu y los semidioses están al mismo nivel debe ser inmediatamente considerado un bandido en lo que a comprensión espiritual se refiere».

En el mundo material hay tres modalidades de la naturaleza, pero quien se sitúa en el plano espiritual está por encima de las modalidades materiales, aunque viva en el mundo material. Como el Señor Krsna afirma en la Bhagavad-gita (14.26):

mam ca yo ’vyabhicarena bhakti-yogena sevate
sa gunan samatityaitan brahma-bhuyaya kalpate

«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman». Sin embargo, en el plano de conciencia material, incluso quien se halla en el plano de la modalidad de la bondad, está expuesto a la contaminación de las modalidades de la pasión y la ignorancia. Cuando la modalidad de la bondad se mezcla con la modalidad de la pasión, la persona adora al dios del Sol, Vivasvan. Cuando la modalidad de la bondad se mezcla con la modalidad de la ignorancia, la persona adora a Ganapati, Ganesa. Cuando la modalidad de la pasión se mezcla con la modalidad de la ignorancia, la persona adora a Durga, Kali, la potencia externa. Quien simplemente se halla bajo la influencia de la ignorancia, se hace devoto del Señor Siva, pues el Señor Siva es la deidad regente de la modalidad de la ignorancia en el mundo material. Sin embargo, el que está completamente libre de la influencia de todas las modalidades de la naturaleza material se eleva al plano devocional y es un vaisnava puro. Como afirma Srila Rupa Gosvami en el Bhakti-rasamrta-sindhu:

anyabhilasita-sunyam jñana-karmady-anavrtam
anukulyena krsnanu-silanam bhaktir uttama

«El servicio amoroso trascendental al Supremo Señor Krsna debe ofrecerse con actitud favorable y sin deseo de obtener beneficios materiales de las actividades fruitivas ni de la especulación filosófica. Eso recibe el nombre de servicio devocional puro».

La posición de visuddha-sattva es la posición de la bondad libre de contaminación. En ese plano es posible entender: aradhyo bhagavan vrajesa-tanayas tad-dhama vrndavanam: «A la Suprema Personalidad de Dios, el hijo de Nanda Maharaja, se Le debe adorar junto con Su morada trascendental, Vrndavana».

La palabra sarva-mantra-vicarana en este verso del Sri Caitanya-caritamrta significa «considerar todos los distintos tipos de mantras». Hay distintos tipos de mantras para distintos tipos de devotos. Existe el dvadasaksara mantra, que está compuesto de doce sílabas, y está el mantra compuesto de dieciocho sílabas. También están el Narasimha mantra, el Rama mantra, el Gopala mantra, etc. Cada uno de los mantras tiene su propia significación espiritual. El maestro espiritual tiene que escoger un mantra para su discípulo conforme a la capacidad del discípulo de cantar mantras.