jīveṣv ete vasanto 'pi
bindu-bindutayā kvacit
paripūrṇatayā bhānti
tatraiva puruṣottame
jīveṣu — en las entidades vivientes; ete — ésas; vasantaḥ — moran; api — aunque; bindu-bindutayā — con una cantidad muy diminuta; kvacit — a veces; paripūrṇatayā — en plenitud; bhānti — se manifiestan; tatra — en Él; eva — ciertamente; puruṣa-uttame — en la Suprema Personalidad de Dios.
SIGNIFICADO: Este verso aparece en el Bhakti-rasamrta-sindhu (2.3.10). Las entidades vivientes son partes integrales de la Suprema Personalidad de Dios. Como afirma el Señor Krsna en la Bhagavad-gita (15.7):
mamaivamso jiva-loke jiva-bhutah sanatanah
manah-sasthanindriyani prakrti-sthani karsati
«Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas. Debido a la vida condicionada, sostienen una ardua lucha con los seis sentidos, entre los que se incluye la mente».
Las cualidades de Krsna están en la entidad viviente en cantidades diminutas, atómicas. Una pepita de oro es, qué duda cabe, oro, pero no se puede equiparar a una mina de oro. De forma similar, las entidades vivientes tienen todas las características de la Suprema Personalidad de Dios en cantidad diminuta, pero la entidad viviente nunca es igual a la Suprema Personalidad de Dios. Por esa razón se define a Dios como Ser Supremo, y a la entidad viviente como jiva. Dios se describe como Ser Supremo, el principal de los seres vivos: eko bahunam yo vidadhati kaman. Los mayavadis sostienen que todos somos Dios, pero incluso si se acepta esa filosofía, nadie puede sostener que todos somos iguales al Dios Supremo en todos los aspectos. Sólo las personas poco inteligentes sostienen que todos somos iguales a Dios o que todos somos Dios.