pūrva-dike tāte māṭī alpa khudite
dhanera jhāri paḍibeka tomāra hātete
pūrva-dike — en el lado este; tāte — allí; māṭī — la tierra; alpa — pequeña cantidad; khudite — tras cavar; dhanera — del tesoro; jhāri — la vasija; paḍibeka — obtendrás; tomāra — tuyas; hātete — en las manos.
SIGNIFICADO: Las Escrituras védicas, y entre ellas los Puranas, explican que hay diversos procesos, en función de la posición del alma condicionada: karma-kanda, jñana-kanda, el proceso de yoga y el proceso de bhakti-yoga. Karma-kanda se compara a avispas y zánganos que picarán a quien se refugie en ellos. Jñana-kanda, el proceso especulativo, es como un fantasma que crea trastornos en la mente. Yoga, el proceso místico, se compara a una serpiente negra que devora a la gente mediante el cultivo impersonal de kaivalya. Sin embargo, si adoptamos el proceso de bhakti-yoga, obtendremos rápidamente el éxito. En otras palabras, mediante el bhakti-yoga, las manos tocan el tesoro oculto sin dificultad.
El objetivo de todas las Escrituras reveladas y de todas las instrucciones védicas es Krsna, como Él mismo dice en la Bhagavad-gita (15.15): vedais ca sarvair aham eva vedyah. Puesto que los Vedas ordenan buscar a Krsna y refugiarse en Sus pies de loto, y puesto que, aparte del servicio devocional, ningún otro proceso védico nos ayudará en ese empeño, debemos adoptar el proceso del servicio devocional. Según explica la Bhagavad-gita (18.55) sólo se considera definitivo el proceso del bhakti. Bhaktya mam abhijanati. Ésa es la declaración conclusiva de los Vedas, y quien sea sincero en su búsqueda de Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, debe aceptar ese proceso. En relación con esto, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura dice lo siguiente: «El lado este representa el servicio devocional del Señor Krsna. El sur representa el proceso de actividades fruitivas (karma-kanda), que culmina en ganancias materiales. El oeste representa jñana-kanda, el proceso de la especulación mental, llamado a veces siddhi-kanda. El norte representa el método especulativo, conocido a veces con el nombre de sistema místico de yoga». Únicamente el lado este, el servicio devocional, nos permite alcanzar el verdadero objetivo de la vida. Al sur están las actividades fruitivas, por las cuales acabamos recibiendo el castigo de Yamaraja. En el sendero de las actividades fruitivas, predominan los deseos materiales. Por eso los resultados de ese proceso se comparan a avispas y zánganos. La entidad viviente sufre los picotazos de las avispas y los zánganos de las actividades fruitivas, y de ese modo sufre en la existencia material vida tras vida. Siguiendo ese proceso, no es posible liberarse de los deseos materiales. La propensión al disfrute material nunca termina. De ese modo, el ciclo de nacimientos y muertes continúa, y el alma espiritual sufre perpetuamente. El proceso del yoga místico se compara a una serpiente negra que devora a la entidad viviente y le inyecta veneno. El objetivo final del sistema de yoga es volverse uno con el Absoluto. Eso significa poner fin a la propia existencia personal. Pero la existencia individual de la parte integral espiritual de la Suprema Personalidad de Dios es eterna. La Bhagavad-gita confirma que el alma individual existía en el pasado, existe en el presente y continuará existiendo como ser individual en el futuro. El intento artificial de volverse uno con el Absoluto es un intento suicida. No podemos aniquilar nuestra condición natural.
Hay un yaksa, un protector de riquezas, que no permitirá que nadie se lleve las riquezas para disfrutar de ellas. Ese demonio no hará otra cosa que crear problemas. En otras palabras, el devoto no va a depender de sus recursos materiales sino de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, que es quien puede dar verdadera protección. Eso se denomina raksisyatiti visvasah o (en el poema bengalí Saranagati de Bhaktivinoda Thakura) ‘avasya raksibe krsna’—visvasa palana. El alma entregada debe aceptar el hecho de que su verdadero protector es Krsna, no los bienes materiales que haya adquirido.
Considerando todos estos puntos, se concluye que el servicio devocional de Krsna es el verdadero tesoro de la entidad viviente. Quien se eleva hasta el plano del servicio devocional goza siempre de opulencia en compañía de la Suprema Personalidad de Dios. Quien carece de servicio devocional es tragado por la serpiente negra del sistema de yoga y sufre los picotazos de las avispas y zánganos de las actividades fruitivas, con las miserias materiales que de ello se derivan. A veces, la entidad viviente se descarría e intenta fundirse en la existencia espiritual, creyéndose igual a la Suprema Personalidad de Dios. Eso significa que, una vez en el plano espiritual, se sentirá perturbada y regresará de nuevo al plano material. Según el Srimad-Bhagavatam (10.2.32):
ye ’nye ’ravindaksa vimukta-maninas
tvayy asta-bhavad avisuddha-buddhayah
aruhya krcchrena param padam tatah
patanty adho ’nadrta-yusmad-aṅghrayah
Esas personas puede que lleguen a ser sannyasis, pero, a menos que se refugien en los pies de loto de Krsna, regresarán al plano material para realizar actividades filantrópicas. De ese modo, echarán a perder su vida espiritual. Debe entenderse que eso es como ser devorado por la serpiente negra.