muktānām api siddhānāḿ

nārāyaṇa-parāyaṇaḥ

sudurlabhaḥ praśāntātmā

koṭiṣv api mahā-mune

muktÄnÄm — de personas liberadas o libres del cautiverio de la ignorancia; api — incluso; siddhÄnÄm — de personas que han alcanzado la perfección; nÄrÄyaṇa — de la Suprema Personalidad de Dios; parÄyaṇaḥ — el devoto; su-durlabhaḥ — muy poco frecuente; praÅ›Änta-ÄtmÄ â€” completamente satisfecho, libre de deseos; koá¹­iá¹£u — de entre muchos millones; api — ciertamente; mahÄ-mune — ¡oh, gran sabio!.


Texto

«“¡Oh, gran sabio!, de entre muchos millones de personas liberadas de la materia y libres de la ignorancia, y de entre muchos millones de siddhas que prácticamente han alcanzado la perfección, difícil es encontrar un devoto puro de Narayana. Sólo ese devoto está realmente satisfecho y vive completamente en paz.â€

Significado

SIGNIFICADO: Este verso es una cita del Srimad-Bhagavatam (6.14.5). El narayana-parayana, el devoto del Señor Narayana, es la única persona bienaventurada. Quien llega al nivel de narayana-parayana ya está liberado del cautiverio material. Ya posee todas las perfecciones del yoga. Mientras no lleguemos al nivel de narayana-parayana y superemos el plano de bhukti-mukti-siddhi, no podremos estar plenamente satisfechos. Ésa es la etapa devocional pura.

anyabhilasita-sunyam jñana-karmady-anavrtam
anukulyena krsnanu-silanam bhaktir uttama

Aquel cuyo único deseo es Krsna y no está influenciado por el proceso de jñana-marga (cultivo de conocimiento) se libera realmente de la ignorancia. Una persona de primera clase es aquella que no se halla bajo la influencia del karma (las actividades fruitivas) ni del yoga (el poder místico); depende sencillamente de Krsna y está satisfecha en su servicio devocional. Según el Srimad-Bhagavatam (6.17.28): narayana-parah sarve na kutascana bibhyati. Esa persona nunca siente temor de nada. Para él, el cielo y el infierno son lo mismo. Hay sinvergüenzas que, sin conocer la posición del narayana-parayana, sienten envidia de él. Por la gracia de Narayana, el devoto está situado en la posición de mayor opulencia del mundo material. Los sinvergüenzas sienten envidia de Narayana y de Su devoto, pero el devoto se esfuerza por complacer a otro devoto de Narayana, pues sabe que, si complace al representante de Narayana, complace directamente al Señor Narayana. Por esa razón, el devoto ofrece las mayores comodidades a su maestro espiritual. Hay personas que, viéndolo desde fuera y sin conocer a Narayana, sienten envidia tanto de Narayana como de Su devoto. En consecuencia, cuando ven que el devoto de Narayana goza de una posición opulenta, sienten aun más envidia de él. Pero, cuando el devoto de Narayana pide a esos necios que vengan a vivir con él en esa misma situación confortable, no lo aceptan, pues no pueden abandonar la vida sexual ilícita, el comer carne, la ingestión de drogas y alcohol, y los juegos de azar. Por esa razón, los materialistas rechazan la compañía del narayana-parayana, aunque sienten envidia de la situación material del devoto. En Occidente, la gente común —comerciantes y obreros—, cuando ven que nuestros devotos viven y comen de forma suntuosa pese a que no trabajan, sienten un gran deseo de saber de dónde sacan el dinero. Esa clase de personas, llenas de envidia, preguntan: «¿Cómo es posible vivir tan bien sin trabajar? ¿Cómo es que tenéis tantos coches, estáis siempre contentos y vais tan bien vestidos?». Como no saben que Krsna vela por Sus devotos, esas personas se sorprenden, y algunos sienten envidia.