bhaṭṭa kahe, — tumi yei kaha, sei vidhi-dharma

ei rāga-mārge āche sūkṣma-dharma-marma

bhaáč­áč­a kahe — el Bhaáč­áč­Äcārya dijo; tumi yei kaha — todo lo que dices; sei vidhi-dharma — eso es un principio regulativo; ei rāga-mārge — en este amor espontĂĄneo; āche — hay; sĆ«káčŁma-dharma-marma — complejidades sutiles del sistema religioso.


Texto

El Bhattacarya dijo al rey: «Lo que tĂș dices es correcto segĂșn los principios regulativos que rigen las visitas a lugares sagrados, pero hay otra senda, la senda del amor espontĂĄneo. SegĂșn esos principios, en la puesta en prĂĄctica de los principios religiosos hay muchas complejidades muy sutiles.

Significado

SIGNIFICADO: SegĂșn los principios regulativos vĂ©dicos, para visitar un lugar sagrado de peregrinaje hay que practicar abstinencia sexual. Por lo general, la gente es muy adicta a la complacencia de los sentidos, y por la noche, si no tienen vida sexual, no pueden dormir. Por esa razĂłn, los principios regulativos ordenan al hombre comĂșn que observe completa abstinencia sexual antes de ir a un lugar sagrado de peregrinaje. Cuando llega al lugar sagrado, debe observar ayuno durante el dĂ­a, y despuĂ©s de afeitarse la cabeza, debe bañarse en un rĂ­o o playa prĂłximo a ese lugar sagrado. Esos mĂ©todos se siguen para neutralizar los efectos de las actividades pecaminosas. Visitar un lugar sagrado de peregrinaje significa neutralizar las reacciones de la vida pecaminosa. Quienes van a los lugares sagrados de peregrinaje sueltan la carga de las reacciones de sus vidas de pecado; como consecuencia, los lugares sagrados estĂĄn sobrecargados con las actividades pecaminosas que dejan allĂ­ los visitantes.

La persona santa o devoto puro que visita uno de esos lugares sagrados absorbe los efectos pecaminosos dejados por los hombres comunes y purifica de nuevo el lugar sagrado. Tirthi-kurvanti tirthani (Bhag. 1.13.10). AsĂ­ pues, tanto el hombre corriente como las personas santas y excelsas visitan los lugares sagrados, pero sus visitas no son iguales. El hombre comĂșn deja sus pecados en el lugar sagrado, y la persona santa, el devoto, limpia esos pecados con su sola presencia. Los devotos del Señor Caitanya Mahaprabhu no eran hombres comunes, y no estaban sujetos a las reglas y regulaciones que rigen la visita a los lugares sagrados. Al contrario, ellos manifestaban su amor espontĂĄneo por Sri Caitanya Mahaprabhu. Apenas llegaron al lugar sagrado, fueron a ver al Señor Caitanya, y, conforme a Su orden, tomaron maha-prasadam sin seguir las regulaciones que se siguen en los lugares sagrados.