prabhu ājñāya kaila saba śāstrera vicāra
vrajera nigūḍha bhakti karila pracāra
prabhu ājñāya — siguiendo la orden del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu; kaila — hicieron; saba śāstrera — de todas las Escrituras; vicāra — estudio analítico; vrajera — de Śrī Vṛndāvana-dhāma; nigūḍha — muy íntimo; bhakti — servicio devocional; karila — hicieron; pracāra — prédica.
SIGNIFICADO: Esto demuestra que el servicio devocional genuino se basa en las conclusiones de las Escrituras védicas. No se basa en la clase de sentimientos manifestados por los prakrta-sahajiyas. Los prakrta-sahajiyas no consultan las Escrituras védicas y son unos degenerados que andan tras las mujeres y fuman gañja. A veces realizan un número teatral llorando por el Señor con lágrimas en los ojos. Por supuesto que esas lágrimas borran todas las conclusiones de las Escrituras. Los prakrta-sahajiyas no comprenden que están quebrantando las órdenes de Sri Caitanya Mahaprabhu, quien dijo concretamente que para entender Vrndavana y los pasatiempos de Vrndavana es necesario poseer un conocimiento suficiente de los sastras (las Escrituras védicas). Así lo afirma el Srimad-Bhagavatam (1.2.12): bhaktya sruta-grhitaya. Esto significa que el servicio devocional se adquiere a partir del conocimiento védico. Tac chraddadhanah munayah. Los devotos que son realmente serios alcanzan el bhakti, el servicio devocional científico por escuchar las Escrituras védicas (bhaktya sruta-grhitaya). No se trata de inventarse algo por sentimentalismo, volverse un sahajiya y defender ese servicio devocional de cosecha propia. Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, sin embargo, consideraba a esos sahajiyas mejor situados que a los impersonalistas, que son ateos sin esperanza. Los impersonalistas no tienen concepto alguno acerca de la Suprema Personalidad de Dios. La posición de los sahajiyas es mucho mejor que la de los sannyasis mayavadis. Es cierto que los sahajiyas no tienen mucho en cuenta el conocimiento védico, pero sin embargo han aceptado al Señor Krsna como Señor Supremo. La desgracia es que descarrían a la gente apartándola del auténtico servicio devocional.