tomāre nindaye yata sannyāsīra gaṇa

śunite nā pāri, phāṭe hṛdaya-śravaṇa

tomÄre — a Ti; nindaye — blasfemias; yata — todos; sannyÄsÄ«ra gaṇa — los sannyÄsÄ«s mÄyÄvÄdÄ«s; Å›unite — oír; — no podemos; pÄri — tolerar; phÄá¹­e — rompe; há¹›daya — nuestros corazones; Å›ravaṇa — al oír semejante blasfemia.


Texto

«Todos los sannyasis mayavadis critican a Su Santidad. Nosotros no podemos tolerar estas críticas, porque esta blasfemia nos rompe el corazón.»

Significado

SIGNIFICADO: Ésta es una manifestación de verdadero amor por Krsna y Sri Caitanya Mahaprabhu. Hay tres categorías de vaisnavas: kanistha-adhikaris, madhyama-adhikaris y uttama-adhikaris. El kanistha-adhikari, devoto en la etapa inferior de la vida vaisnava, tiene una fe sólida, pero no está muy familiarizado con las conclusiones de los sastras. El devoto de la segunda etapa, el madhyama-adhikari, conoce muy bien las conclusiones de los sástras y tiene una fe sólida en su guru y en el Señor. Por lo tanto, él predica a los inocentes, evitando a los no devotos. Sin embargo, el maha-bhagavata, o uttama-adhikari, el devoto en la etapa más elevada de la vida devocional, no ve que nadie sea contrario a los principios vaisnavas, porque considera a todos como vaisnavas menos a sí mismo. Ésta es la esencia de la instrucción de Sri Caitanya Mahaprabhu de que hay que ser más tolerante que un árbol y considerarse más bajo que una brizna de paja de la calle (trnad api su-nicena taror iva sahisnuna). Sin embargo, incluso si un devoto está en la etapa uttama-bhagavata, debe descender a la segunda etapa de vida, madhyama-adhikari, para ser un predicador, porque un predicador no debe tolerar la blasfemia contra otro vaisnava. Aunque un kanistha-adhikari tampoco puede tolerar tal blasfemia, no tiene la capacidad de detenerla citando evidencias de los sastras. Por tanto, Tapana Misra y Candrasekhara deben ser considerados kanistha-adhikaris, porque no pudieron rebatir los argumentos de los sannyasis de Benarés. Recurrieron a Sri Caitanya para que interviniese, porque sentían que no podían tolerar aquellas críticas, aunque no podían detenerlas.