prabhu yabe yā'na viśveśvara-daraśane

lakṣa lakṣa loka āsi' mile sei sthāne

prabhu — Śrī Caitanya Mahāprabhu; yabe — cuando; yā’na — va; viśveśvara — la deidad de Vārāṇasī; daraśane — a visitar; lakṣa lakṣa — cientos de miles; loka — gente; āsi’’ — viene; mile — reúnen; sei — ese; sthāne — en el lugar.


Texto

Cuando el Señor fue a visitar el templo de Visvesvara, cientos de miles de personas se reunieron para verle.

Significado

SIGNIFICADO: Lo importante de este verso es que Sri Caitanya Mahaprabhu visitaba con regularidad el templo de Visvesvara (el Señor Siva) de Varanasi. Los vaisnavas, en general, no visitan los templos de los semidioses, pero aquí vemos que Sri Caitanya Mahaprabhu visitaba con regularidad el templo de Visvesvara, que era la deidad regente de Varanasi. Por lo general, los sannyasis mayavadis y los adoradores del Señor Siva viven en Varanasi, pero ¿cómo es posible que Sri Caitanya Mahaprabhu, que había tomado el papel de sannyasi vaisnava, visitase también el templo de Visvesvara? La respuesta es que el vaisnava no se comporta de manera insolente hacia los semidioses. Un vaisnava tiene el respeto adecuado para todos, aunque nunca considera que un semidiós y la Suprema Personalidad de Dios estén al mismo nivel.

En la Brahma-samhita hay mantras en los que se ofrecen reverencias al Señor Siva, al Señor Brahma, al dios del Sol y al Señor Ganesa, lo mismo que al Señor Visnu, todos los cuales reciben adoración de los impersonalistas como pañcopasana. En sus templos, los impersonalistas instalan deidades del Señor Visnu, del Señor Siva, del dios del Sol, de la diosa Durga, y a veces también de Brahma, y este sistema persiste en la India en nuestros días bajo el nombre de religión hindú. Los vaisnavas pueden adorar también a todos estos semidioses, pero sólo bajo los principios de la Brahma-samhita, Escritura recomendada por Sri Caitanya Mahaprabhu. Podemos señalar a este respecto los mantras para adorar al Señor Siva, al Señor Brahma, a la diosa Durga, al dios del Sol y a Ganesa, como se describen en la Brahma-samhita:

srsti-sthiti-pralaya-sadhana-saktir eka
chayeva yasya bhuvanani bibharti durga
icchanurupam api yasya ca cestate sa
govindam adi-purusam tam aham bhajami

«La potencia externa, maya, cuya naturaleza es de sombra de la potencia (espiritual) cit, recibe la adoración de todos como Durga, el agente creador, preservador y destructor de este mundo. Yo adoro al Señor primigenio, Govinda, bajo cuya voluntad actúa Durga» (Bs. 5.44).

ksiram yatha dadhi vikara-visesa-yogat
sañjayate na hi tatah prthag asti hetoh
yah sambhutam api tatha samupaiti karyad
govindam adi-purusam tam aham bhajami

«La leche se transforma en cuajada por la acción de unos ácidos, pero el efecto “cuajada”, no es ni igual ni diferente de su causa, es decir, la leche. Yo adoro al Señor primigenio, Govinda, de quien el estado de Sambu es una transformación similar para llevar a cabo la labor de destrucción» (Bs. 5.45).

bhasvan yathasma-sakalesu nijesu tejah
sviyam kiyat prakatayaty api tadvad-atra
brahma ya esa jagad-anda-vidhana-karta
govindam adi-purusam tam aham bhajami

«Yo adoro al Señor primigenio, Govinda, del cual la porción subjetiva separada, Brahma, recibe su poder para gobernar el mundo, lo mismo que el Sol manifiesta una porción de su propia luz en todas las gemas refulgentes que llevan nombres tales como surya-kanta» (Bs. 5.49).

yat-pada-pallava-yugamvinidhaya kumbha
dvandve pranama-samaye sa ganadhirajah
vighnan vihantum alam asya jagat-trayasya
govindam adi-purusam tam aham bhajami

«Yo adoro al Señor primigenio, Govinda. Ganesa siempre mantiene Sus pies de loto sobre las dos protuberancias que sobresalen de su cabeza de elefante, para obtener la fuerza necesaria en su función de destruir todos los obstáculos de la senda del progreso en los tres mundos» (Bs. 5.50).

yac caksur esa savita sakala-grahanam
raja samasta-sura-murtir asesa-tejah
yasyajñaya bhramati sambhrta-kala-cakro
govindam adi-purusam tam aham bhajami

«El Sol, lleno de refulgencia infinita, que es el rey de todos los planetas y la imagen del alma buena, es como el ojo de este mundo. Yo adoro al Señor primigenio, Govinda, en obediencia de cuya orden realiza su viaje el Sol, montado en la rueda del tiempo» (Bs. 5.52).

Todos los semidioses son sirvientes de Krsna; no son iguales a Krsna. Por tanto, incluso si se va a un templo de pañcopasana, como ya se ha mencionado, no hay que aceptar a las deidades como las aceptan los impersonalistas. Deben aceptarse como semidioses personales, pero todos ellos sirven a las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios. Se sabe que Saṅkaracarya, por ejemplo, es una encarnación de Siva, como se describe en el Padma Purana. Él propagó la filosofía mayavada bajo la orden del Señor Supremo. Ya hemos tratado este punto en el verso 114 de este capítulo: taṅra dosa nahi, teṅho ajña-kari dasa, «Saṅkaracarya no es culpable, porque ha cubierto el verdadero propósito de los Vedas de este modo bajo la orden de la Suprema Personalidad de Dios». Aunque Siva, bajo la forma de un brahmana (Saṅkaracarya), predicó la falsa filosofía mayavada, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo que puesto que lo hizo por orden de la Suprema Personalidad de Dios, no había culpa por su parte (taṅra dosa nahi).

Debemos ofrecer el respeto apropiado a todos los semidioses. Si se puede ofrecer respeto hasta a una hormiga, ¿por qué no ofrecérselo a los semidioses? No hay que olvidar, sin embargo, que ningún semidiós es igual ni superior al Señor Supremo: ekale isvara krsna, ara saba bhrtya, «Sólo Krsna es la Suprema Personalidad de Dios, y todos los demás, incluso semidioses como Siva, Brahma, la diosa Durga y Ganesa, son Sus sirvientes». Todos sirven para el propósito del Dios Supremo, y ¿qué decir de estas pequeñas e insignificantes entidades vivientes como nosotros mismos? Nosotros somos ciertamente sirvientes eternos del Señor. La filosofía mayavada sostiene que los semidioses, las entidades vivientes y la Suprema Personalidad de Dios somos todos iguales. Esto constituye la más insensata desfiguración del conocimiento védico.