tam imam aham ajaḿ śarīra-bhājāḿ
hṛdi hṛdi dhiṣṭhitam ātma-kalpitānām
prati-dṛśam iva naikadhārkam ekaḿ
samadhigato 'smi vidhūta-bheda-mohaḥ
tam — a Él; imam — esto; aham — yo; ajam — el innaciente; Å›arÄ«ra-bhÄjÄm — de las almas condicionadas dotadas de cuerpos; há¹›di há¹›di — en cada uno de los corazones; dhiá¹£á¹hitam — situado; Ätma — por sà mismos; kalpitÄnÄm — que son imaginadas; prati-dṛśam — por cada ojo; iva — como; na eka-dhÄ â€” no de un solo modo; arkam — el Sol; ekam — uno; samadhigataḥ — aquel que ha obtenido; asmi — yo soy; vidhÅ«ta — apartado; bheda-mohaḥ — cuyo concepto erróneo de dualidad.
SIGNIFICADO: Este verso del Srimad-Bhagavatam (1.9.42) lo pronunció Bhismadeva, el abuelo de los Kurus, cuando estaba tendido sobre un lecho de flechas, en los últimos momentos de su vida. Arjuna, Krsna, e innumerables amigos, admiradores, parientes y sabios se habÃan reunido allà cuando Maharaja Yudhisthira recibÃa instrucciones morales y religiosas del moribundo Bhisma. Cuando hubo llegado su último momento, Bhisma pronunció este verso mientras miraba al Señor Krsna.
Asà como el Sol, aunque es uno, es objeto de la visión de muchas personas diferentes, la representación parcial del Señor Krsna, que vive en el corazón de cada entidad viviente como Paramatma, también se percibe diversamente. Aquel que está en estrecho contacto con el Señor Krsna, al ocuparse en Su servicio eterno, contempla la Superalma como la representación parcial localizada de la Suprema Personalidad de Dios. Bhisma sabÃa que la Superalma es una expansión parcial del Señor Krsna, a quien reconocÃa como la suprema e innaciente forma trascendental.