yatroparamate cittaḿ
niruddhaḿ yoga-sevayā
yatra caivātmanātmānaḿ
paśyann ātmani tuṣyati
sukham ātyantikaḿ yat tad
buddhi-grāhyam atīndriyam
vetti yatra na caivāyaḿ
sthitaś calati tattvataḥ
yaḿ labdhvā cāparaḿ lābhaḿ
manyate nādhikaḿ tataḥ
yasmin sthito na duḥkhena
guruṇāpi vicālyate
taḿ vidyād duḥkha-saḿyoga-
viyogaḿ yoga-saḿjñitam
yatra — en ese estado de cosas en el que; uparamate — cesa (porque uno siente felicidad trascendental); cittam — actividades mentales; niruddham — absteniéndose de la materia; yoga-sevayÄ â€” mediante la ejecución de yoga; yatra — en que; ca — también; eva — ciertamente; ÄtmanÄ â€” por medio de la mente pura; ÄtmÄnam — el Ser; paÅ›yan — entendiendo la posición de; Ätmani — en el Ser; tuá¹£yati — uno se satisface; sukham — felicidad; Ätyantikam — suprema; yat — la cual; tat — esa; buddhi — mediante la inteligencia; grÄhyam — aceptable; atÄ«ndriyam — trascendental; vetti — uno sabe; yatra — en donde; na — nunca; ca — también; eva — ciertamente; ayam — él; sthitaḥ — situado; calati — se mueve; tattvataḥ — de la verdad; yam — aquello que; labdhvÄ â€” mediante el logro; ca — también; aparam — cualquier otro; lÄbham — beneficio; manyate — considera; na — nunca; adhikam — más; tataḥ — que eso; yasmin — en el cual; sthitaḥ — estando situado; na — nunca; duḥkhena — por sufrimientos; guruá¹‡Ä api — aunque sea muy difÃcil; vicÄlyate — se desconcierta; tam — eso; vidyÄt — has de saber; duḥkha-saá¹yoga — de los sufrimientos del contacto material; viyogam — exterminación; yoga-saá¹jñitam — llamado “trance en yogaâ€.
Mediante la práctica del yoga, uno se desapega gradualmente de los conceptos materiales. Ésa es la caracterÃstica básica del fundamento del yoga. Y después de eso, uno se sitúa en el trance, o samadhi, que significa que el yogi llega a comprender a la Superalma a través de la mente y la inteligencia trascendentales, sin ninguno de los recelos que proceden de identificar el yo con el Superyo. La práctica del yoga está más o menos basada en los principios del sistema de Patañjali. Algunos comentaristas desautorizados tratan de identificar al alma individual con la Superalma, y los monistas creen que eso es la liberación, pero ellos no entienden cuál es la verdadera finalidad del sistema de yoga de Patañjali. En el sistema de Patañjali hay la aceptación del placer trascendental, pero los monistas no aceptan ese placer trascendental, por temor a comprometer la teorÃa de la unidad. El no dualista no acepta la dualidad del conocimiento y el conocedor, pero en este verso se acepta el placer trascendental que se llega a experimentar a través de sentidos trascendentales. Y esto lo corrobora Patañjali Muni, el famoso exponente del sistema de yoga. El gran sabio declara en sus Yoga-sutras (3.34): purusartha-sunyanam gunanam pratiprasavah kaivalyam svarupa-pratistha va citi-saktir iti.
Esta citi-sakti, o potencia interna, es trascendental. Purusartha significa religiosidad material, desarrollo económico, complacencia de los sentidos y, al final, el intento de volverse uno con el Supremo. A esa “unidad con el Supremo†el monista le da el nombre de kaivalyam. Pero según Patañjali, esa kaivalyam es una potencia interna, o trascendental, mediante la cual la entidad viviente llega a conocer su posición constitucional. En palabras del Señor Caitanya, esa situación se denomina ceto-darpana-marjanam, o la limpieza del impuro espejo de la mente. Esa “limpieza†constituye en verdad la liberación, o bhava- maha-davagni-nirvapanam. La teorÃa del nirvana —que también es preliminar— corresponde con este principio. En el Bhagavatam (2.10.6), esto se denomina svarupena vyavasthitih. El Bhagavad-gita también confirma esa situación en este verso.
Después del nirvana, o del cese de lo material, se manifiestan las actividades espirituales, o el servicio devocional que se le presta al Señor, lo cual se conoce como conciencia de Krsna. En palabras del Bhagavatam: svarupena vyavasthitih, ésa es la “verdadera vida de la entidad vivienteâ€. Maya, o la ilusión, es la condición de la vida espiritual contaminada por la infección material. Liberarse de esa infección material no implica la destrucción de la posición original y eterna de la entidad viviente. Patañjali también acepta esto con sus palabras kaivalyam svarupa-pratistha va citi-saktir iti. Este citi-sakti, o placer trascendental, constituye la verdadera vida. Eso se confirma en el Vedanta-sutra (1.1.12) con las palabras ananda-mayo ’bhyasat. Ese placer trascendental natural es la meta última del yoga, y se obtiene fácilmente mediante la ejecución del servicio devocional, o bhakti-yoga. El bhakti-yoga se describirá vÃvidamente en el Séptimo CapÃtulo del Bhagavad-gita.
En el sistema de yoga, tal como se describe en este capÃtulo, hay dos clases de samadhi, llamados samprajñata-samadhi y asamprajñata-samadhi. Cuando uno se sitúa en la posición trascendental por medio de diversas investigaciones filosóficas, se dice que ha logrado el samprajñata-samadhi. En el asamprajñata-samadhi deja de haber toda relación con el placer mundano, ya que entonces uno se vuelve trascendental a toda clase de felicidad que procede de los sentidos. En cuanto el yogi se sitúa en esa posición trascendental, jamás es movido de ella. A menos que el yogi logre alcanzar esa posición, no tiene éxito. La supuesta práctica de yoga de hoy en dÃa, que entraña diversos placeres de los sentidos, es contradictoria. Un yogi que se entrega a la vida sexual y al consumo de sustancias estimulantes o embriagantes es un hazmerreÃr. Incluso aquellos yogis que están atraÃdos a los siddhis (las perfecciones) del proceso de yoga no están en la posición perfecta. Si a los yogis los atraen los subproductos del yoga, entonces no pueden alcanzar la etapa de la perfección, tal como se declara en este verso. Por consiguiente, las personas que se entregan a la práctica ostentosa de proezas gimnásticas o de siddhis han de saber que la finalidad del yoga se pierde de ese modo.
En esta era, la mejor práctica de yoga la constituye el proceso de conciencia de Krsna, el cual no es desconcertante. Una persona consciente de Krsna se siente tan feliz en su ocupación que no ambiciona ninguna otra felicidad. Existen muchos impedimentos —especialmente en esta era de hipocresÃa— para practicar hatha-yoga, dhyana-yoga y jñana-yoga, pero ese problema no existe en la ejecución de karma-yoga o bhakti-yoga.
Mientras exista el cuerpo material, uno tiene que satisfacer las necesidades del mismo, es decir, comer, dormir, defenderse y aparearse. Pero una persona que se halla en estado de bhakti-yoga puro, o en estado de conciencia de Krsna, no excita los sentidos mientras satisface las necesidades del cuerpo. Más bien, ella acepta las cosas básicas que se requieren en la vida, haciendo el mejor uso de una mala compra, y disfruta de una felicidad trascendental en el estado de conciencia de Krsna. A ella la tienen sin cuidado los sucesos imprevistos —tales como los accidentes, las enfermedades, la escasez, e incluso la muerte de un pariente muy querido—, pero siempre está alerta en lo referente a ejecutar sus deberes de conciencia de Krsna, o el bhakti-yoga. Los accidentes nunca la apartan de su deber. Como se afirma en el Bhagavad-gita (2.14): agamapayino ’nityas tams titiksasva bharata. Ella soporta todos esos sucesos imprevistos, porque sabe que ellos van y vienen y no le afectan sus deberes. De ese modo, ella logra la máxima perfección en la práctica del yoga.