ye hi saḿsparśa-jā bhogā
duḥkha-yonaya eva te
ādy-antavantaḥ kaunteya
na teṣu ramate budhaḥ
ye — aquellos; hi — ciertamente; saá¹sparÅ›a-jÄḥ — mediante el contacto con los sentidos materiales; bhogÄḥ — disfrute; duḥkha — aflicción; yonayaḥ — fuentes de; eva — ciertamente; te — son; Ädi — comienzo; anta — fin; vantaḥ — sujeto a; kaunteya — ¡oh, hijo de KuntÄ«; na — nunca; teá¹£u — en esos; ramate — se deleita; budhaḥ — la persona inteligente.
Los placeres materiales de los sentidos se deben al contacto de los sentidos materiales, todos los cuales son temporales, ya que el propio cuerpo es temporal. Al alma liberada no le interesa nada que sea temporal. Puesto que el alma liberada conoce bien los deleites de los placeres trascendentales, ¿cómo puede acceder a disfrutar del placer falso? En el Padma Purana (Sri-Ramacandra- sata-nama-stotram, verso 8) se dice:
ramante yogino ’nante satyananda-cid-atmani
iti rama-padenasau param brahmabhidhiyate
“Los mÃsticos obtienen de la Verdad Absoluta placeres trascendentales ilimitados, y, por consiguiente, a la Suprema Verdad Absoluta, la Personalidad de Dios, también se la conoce como Ramaâ€.
En el Srimad-Bhagavatam (5.5.1) también se dice:
nayam deho deha-bhajam nr-loke
kastan kamanarhate vid-bhujam ye
tapo divyam putraka yena sattvam
suddhyed yasmad brahma-saukhyam tv anantam
“Mis queridos hijos, no hay ninguna razón para trabajar mucho por el placer de los sentidos mientras se está en esta forma de vida humana; esos placeres están al alcance de los coprófagos [los cerdos]. Más bien, en esta vida ustedes deben someterse a penitencias mediante las cuales se les purifique la existencia, y, como resultado de ello, podrán disfrutar de una bienaventuranza trascendental ilimitadaâ€.
Por lo tanto, a aquellos que son verdaderos yogis o trascendentalistas eruditos no los atraen los placeres de los sentidos, que son la causa de la existencia material continua. Cuanto más uno está adicto a los placeres materiales, más lo atrapan los sufrimientos materiales.