śaknotīhaiva yaḥ soḍhuḿ
prāk śarīra-vimokṣaṇāt
kāma-krodhodbhavaḿ vegaḿ
sa yuktaḥ sa sukhī naraḥ
Å›aknoti — es capaz; iha eva — en el cuerpo actual; yaḥ — aquel que; soá¸hum — de tolerar; prÄk — antes; Å›arÄ«ra — el cuerpo; vimoká¹£aṇÄt — abandonando; kÄma — deseo; krodha — e ira; udbhavam — que se engendra de; vegam — impulsos; saḥ — él; yuktaḥ — en trance; saḥ — él; sukhÄ« — feliz; naraḥ — ser humano.
Si uno quiere progresar de un modo continuo en el sendero de la autorrealización, debe tratar de controlar las fuerzas de los sentidos materiales. Existen las fuerzas del habla, las fuerzas de la ira, las fuerzas de la mente, las fuerzas del estómago, las fuerzas del órgano genital y las fuerzas de la lengua. Aquel que es capaz de controlar las fuerzas de todos esos diferentes sentidos y que es capaz de controlar la mente, recibe el nombre de gosvami o svami. Esos gosvamis llevan una vida estrictamente controlada y renuncian por completo a las fuerzas de los sentidos. Cuando los deseos materiales no se sacian, provocan la ira, y, a raÃz de ello, la mente, los ojos y el pecho se agitan. Por consiguiente, uno debe practicar el controlarlos antes de abandonar este cuerpo material. Se considera que aquel que puede hacerlo está autorrealizado y es, pues, feliz en el estado de la autorrealización. El trascendentalista tiene el deber de tratar enérgicamente de controlar el deseo y la ira.