śrī-bhagavān uvāca
aśocyān anvaśocas tvaḿ
prajñā-vādāḿś ca bhāṣase
gatāsūn agatāsūḿś ca
nānuśocanti paṇḍitāḥ
Å›rÄ«-bhagavÄn uvÄca — la Suprema Personalidad de Dios dijo; aÅ›ocyÄn — que no es digno de que uno se lamente; anvaÅ›ocaḥ — te estás lamentando; tvam — tú; prajñÄ-vÄdÄn — palabras cultas; ca — también; bhÄá¹£ase — hablando; gata — perdida; asÅ«n — vida; agata — no pasada; asÅ«n — vida; ca — también; na — nunca; anuÅ›ocanti — lamentan; paṇá¸itÄḥ — los eruditos.
El Señor tomó de inmediato la posición de maestro y reprendió al alumno, llamándolo tonto indirectamente. El Señor le dijo: “Estás hablando como un erudito, pero no sabes que aquel que es erudito, aquel que sabe lo que es el cuerpo y lo que es el alma, no se lamenta por ninguna etapa del cuerpo, ni mientras éste vive, ni cuando está muertoâ€. Como se explica en capÃtulos posteriores, quedará claro que conocimiento significa conocer la materia, el espÃritu y al controlador de ambos. Arjuna argüÃa que se le debÃa dar más importancia a los principios religiosos que a la polÃtica o a la sociologÃa; pero él no sabÃa que el conocimiento acerca de la materia, el alma y el Supremo es aún más importante que los formulismos religiosos. Y debido a que él carecÃa de ese conocimiento, no debió hacerse pasar por un hombre muy erudito. Como de hecho no era muy erudito, se estaba lamentando, pues, de algo por lo cual no valÃa la pena lamentarse. El cuerpo nace, y está llamado a perecer hoy o mañana; por consiguiente, el cuerpo no es tan importante como el alma. Aquel que sabe esto es verdaderamente erudito, y para él no existe causa de lamentación, sea cual fuere la condición del cuerpo material.