rājan saḿsmṛtya saḿsmṛtya
saḿvādam imam adbhutam
keśavārjunayoḥ puṇyaḿ
hṛṣyāmi ca muhur muhuḥ
rÄjan — ¡oh, Rey!; saá¹smá¹›tya — recordando; saá¹smá¹›tya — recordando; saá¹vÄdam — mensaje; imam — este; adbhutam — maravilloso; keÅ›ava — del Señor Kṛṣṇa; arjunayoḥ — y Arjuna; puṇyam — piadoso; hṛṣyÄmi — me estoy deleitando; ca — también; muhuḥ muhuḥ — reiteradamente.
Entender el Bhagavad-gita es algo tan trascendental, que, todo el que se vuelve versado en los temas de los que hablaron Arjuna y Krsna, se vuelve virtuoso y no puede olvidar esas conversaciones. Ésa es la posición trascendental de la vida espiritual. En otras palabras, aquel que oye el Gita procedente de la fuente idónea, directamente de labios de Krsna, llega al estado de plena conciencia de Krsna. El resultado de tener conciencia de Krsna es que uno se va iluminando cada vez más, y disfruta de la vida con emoción, no sólo por algún tiempo, sino a cada momento.