saha-jaḿ karma kaunteya
sa-doṣam api na tyajet
sarvārambhā hi doṣeṇa
dhūmenāgnir ivāvṛtāḥ
saha-jam — nacido simultáneamente; karma — trabajo; kaunteya — ¡oh, hijo de KuntÄ«!; sa-doá¹£am — con defecto; api — aunque; na — nunca; tyajet — que debe abandonarse; sarva-ÄrambhÄḥ — toda empresa; hi — ciertamente; doá¹£eṇa — con defecto; dhÅ«mena — con humo; agniḥ — fuego; iva — como; Ävá¹›tÄḥ — cubierto.
En la vida condicionada, todo trabajo está contaminado por las modalidades materiales de la naturaleza. Incluso si uno es un brahmana, tiene que celebrar sacrificios en los que es necesaria la matanza de animales. De manera similar, un ksatriya, por piadoso que sea, tiene que pelear contra los enemigos. Él no lo puede evitar. Asà mismo, un comerciante, por piadoso que sea, a veces tiene que ocultar su ganancia para poder seguir en el comercio, o a veces tiene que negociar en el mercado negro. Esas cosas son necesarias; no se pueden evitar. De igual modo, aunque un hombre sea un sudra que sirve a un mal amo, tiene que cumplir las órdenes del amo, aunque no se deba. A pesar de esos defectos, uno debe seguir desempeñando sus deberes prescritos, pues éstos nacen de su propia naturaleza.
Aquà se da un ejemplo muy bueno. Aunque el fuego es puro, aun asà existe el humo. Sin embargo, el humo no hace que el fuego sea impuro. Aunque con el fuego haya humo, al fuego se lo considera, no obstante, el elemento más puro de todos. Si uno prefiere abandonar el trabajo de un ksatriya y adoptar la ocupación de un brahmana, nadie le asegura que en la ocupación de brahmana no habrá deberes desagradables. Se puede concluir, entonces, que en el mundo material nadie puede estar completamente libre de la contaminación de la naturaleza material. Este ejemplo del fuego y el humo es muy adecuado en relación con eso. Cuando en tiempos de invierno se toma una piedra de entre el fuego, a veces el humo causa molestias en los ojos y otras partes del cuerpo, pero aun asà se debe hacer uso del fuego a pesar de las molestias. De forma similar, uno no debe abandonar su ocupación natural porque haya algunos elementos perturbadores. Más bien, se debe estar decidido a servir al Señor Supremo por medio de la ocupación personal en estado de conciencia de Krsna. Ése es el punto de la perfección. Cuando los deberes de un determinado tipo de ocupación se llevan a cabo para la satisfacción del Señor Supremo, todos los defectos de esa ocupación especÃfica se purifican. Cuando los resultados del trabajo se purifican —cuando están vinculados con el servicio devocional—, uno llega a ver perfectamente el ser interior, y eso constituye la autorrealización.