asakta-buddhiḥ sarvatra
jitātmā vigata-spṛhaḥ
naiṣkarmya-siddhiḿ paramāḿ
sannyāsenādhigacchati
asakta-buddhiḥ — con la inteligencia desapegada; sarvatra — en todas partes; jita-ÄtmÄ â€” con dominio de la mente; vigata-spá¹›haḥ — sin deseos materiales; naiá¹£karmya-siddhim — la perfección de la no reacción; paramÄm — suprema; sannyÄsena — por la orden de vida de renuncia; adhigacchati — se alcanza.
Verdadera renunciación significa que uno siempre debe considerarse parte integral del Señor Supremo y, por ende, considerar que uno no tiene ningún derecho de disfrutar de los resultados de su trabajo. Puesto que uno es parte integral del Señor Supremo, los resultados de su trabajo los debe disfrutar el Señor Supremo. Eso es en verdad conciencia de Krsna. La persona que actúa con conciencia de Krsna es realmente un sannyasi, alguien que está en la orden de vida de renuncia. Con esa clase de mentalidad, uno se siente satisfecho, porque está actuando de hecho para el Supremo. Asà pues, uno no está apegado a nada material; uno se acostumbra a no sentir placer en nada fuera de la felicidad trascendental que se obtiene del servicio del Señor. Se supone que un sannyasi está libre de las reacciones de sus actividades pasadas, pero una persona que está en el plano de conciencia de Krsna logra esa perfección automáticamente, sin siquiera adoptar la llamada orden de renunciación. Ese estado de la mente se denomina yogarudha, o la etapa perfecta del yoga. Como se confirma en el Tercer CapÃtulo: yas tv atma-ratir eva syat, aquel que está satisfecho en sà mismo, no teme que haya ninguna clase de reacción que provenga de su actividad.