maharṣīṇāḿ bhṛgur ahaḿ
girām asmy ekam akṣaram
yajñānāḿ japa-yajño 'smi
sthāvarāṇāḿ himālayaḥ
mahÄ-ṛṣīṇÄm — entre los grandes sabios; bhá¹›guḥ — Bhá¹›gu; aham — Yo soy; girÄm — de las vibraciones; asmi — Yo soy; ekam aká¹£aram — praṇava; yajñÄnÄm — de los sacrificios; japa-yajñaḥ — el canto; asmi — Yo soy; sthÄvarÄṇÄm — de cosas inmóviles; himÄlayaḥ — los montes Himalayas.
Brahma, la primera criatura viviente del universo, creó varios hijos para la propagación de diversas clases de especies. Entre estos hijos, Bhrgu es el sabio más poderoso de todos. De todas las vibraciones trascendentales, el om (omkara) representa a Krsna. De todos los sacrificios, el canto de Hare Krsna, Hare Krsna, Krsna Krsna, Hare Hare / Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, es la representación más pura de Krsna. A veces se recomiendan los sacrificios de animales, pero en el sacrificio de Hare Krsna, Hare Krsna, no hay ninguna posibilidad de violencia. Ello es lo más simple y puro que existe. Todo lo sublime que hay en los mundos es una representación de Krsna. Por lo tanto, los Himalayas, las montañas más grandes del mundo, también lo representan a Él. La montaña llamada Meru se mencionó en el verso anterior, pero Meru a veces se mueve, mientras que los Himalayas jamás se mueven. Asà pues, los Himalayas son superiores a Meru.