praśānta māyā-guṇa-karma-lińgam
anāma-rūpaḿ sad-asad-vimuktam
jñānopadeśāya gṛhīta-dehaḿ
namāmahe tvāḿ puruṣaḿ purāṇam
praśānta — ¡oh, Tú que eres completamente apacible!; māyā-guṇa — las modalidades de la naturaleza material; karma-liṅgam — caracterizadas por las actividades fruitivas; anāma-rūpam — aquel que no tiene nombre ni forma; sat-asat-vimuktam — trascendental a las modalidades manifestadas y no manifestadas de la naturaleza; jñāna-upadeśāya — para dar conocimiento trascendental (como en la Bhagavad-gītā); gṛhīta-deham — ha adoptado una forma semejante a los cuerpos materiales; namāmahe — ofrezco respetuosas reverencias; tvām — a Ti; puruṣam — la Persona Suprema; purāṇam — la original.
En su Stotra-ratna (43), Srila Yamunacarya recita el siguiente verso:
bhavantam evanucaran nirantarah
prasanta-nihsesa-manorathantarah
kadaham aikantika-nitya-kiṅkarah
praharsayisyami sanatha-jivitam
«Aquel que Te sirve constantemente se libera de todos los deseos materiales y goza de perfecta paz. ¿Cuándo llegaré yo a ocuparme en Tu servicio eterno y permanente, sintiendo siempre la dicha de tener un amo tan bueno?».
Manorathenasati dhavato bahih: Quien actúa en el plano mental tiene que descender al plano de las actividades materiales. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios y Su devoto puro están completamente libres de contaminación material. Por esa razón, en este verso el Señor recibe el calificativo de prasanta, que significa «completamente apacible, libre de las perturbaciones de la existencia material». El Señor Supremo no posee forma ni nombre materiales; sólo el necio piensa que el nombre y la forma del Señor son materiales (avajananti mam mudha manusim tanum asritam). El Señor es la persona original; ésa es Su identidad. Pese a ello, quienes no poseen el conocimiento suficiente creen que el Señor carece de forma. El Señor carece de forma en sentido material, pero posee Su forma trascendental (sac-cid-ananda-vigraha).