mayi nirbaddha-hṛdayāḥ
sādhavaḥ sama-darśanāḥ
vaśe kurvanti māḿ bhaktyā
sat-striyaḥ sat-patiḿ yathā
mayi — a Mí; nirbaddha-hṛdayāḥ — firmemente apegados en lo más profundo del corazón; sādhavaḥ — los devotos puros; sama-darśanāḥ — que son ecuánimes con todos; vaśe — bajo control; kurvanti — hacen; mām — a Mí; bhaktyā — con servicio devocional; sat-striyaḥ — mujeres castas; sat-patim — al marido noble; yathā — como.
En este verso es significativa la palabra sama-darsanah. El devoto es realmente ecuánime con todos, como se confirma en la Bhagavad-gita (18.54): brahma-bhutah prasannatma na socati na kaṅksati/ samah sarvesu bhutesu. La hermandad universal es posible para el que es devoto puro (panditah sama-darsinah). El devoto puro es realmente culto, porque conoce su posición constitucional, la posición de la Suprema Personalidad de Dios, y la relación entre la entidad viviente y el Señor Supremo, de modo que goza de pleno conocimiento espiritual y, de forma natural, está ya liberado (brahma-bhutah). Por esa razón, sabe ver a todos los seres en el plano espiritual. Ese devoto puede comprender la felicidad y el sufrimiento de todas las entidades vivientes, pues entiende que, lo que es felicidad para él también lo es para los demás, y que lo que es sufrimiento para él también lo es para los demás. Por lo tanto, es compasivo con todos. En palabras de Prahlada Maharaja:
soce tato vimukha-cetasa indriyartha-
maya-sukhaya bharam udvahato vimudhan
(Bhag. 7.9.43)
Los sufrimientos materiales de la gente se deben a que no están apegados a la Suprema Personalidad de Dios. Por consiguiente, la principal preocupación del devoto puro está en elevar a las masas de gente ignorante y lograr que se vuelvan conscientes de Krsna.