yo mām atithim āyātam
ātithyena nimantrya ca
adattvā bhuktavāḿs tasya
sadyas te darśaye phalam
yaḥ — este hombre que; mām — a mí; atithim — que, como huésped e invitado; āyātam — había venido aquí; ātithyena — con el recibimiento de una visita; nimantrya — después de invitarme; ca — también; adattvā — sin dar (comida); bhuktavān — ha comido él mismo; tasya — de él; sadyaḥ — inmediatamente; te — de ti; darśaye — voy a mostrarte; phalam — el resultado.
El devoto no puede ser vencido por ningún supuesto yogi místico. Esto quedará demostrado con el fracaso de Durvasa Muni en su intento de castigar a Maharaja Ambarisa. Harav abhaktasya kuto mahad-gunah (Bhag. 5.18.12). Quien no es devoto puro del Señor no tiene buenas cualidades, aunque sea un gran místico, filósofo o trabajador fruitivo. Sólo el devoto sale victorioso en toda circunstancia, como se verá en este episodio, que trata del conflicto entre Durvasa y Maharaja Ambarisa.