श्रीशुक उवाच
अम्बरीषो महाभागः सप्तद्वीपवतीं महीम् ।
अव्ययां च श्रियं लब्ध्वा विभवं चातुलं भुवि ॥१५॥
मेनेऽतिदुर्लभं पुंसां सर्वं तत् स्वप्नसंस्तुतम् ।
विद्वान् विभवनिर्वाणं तमो विशति यत् पुमान् ॥१६॥

śrī-śuka uvāca

ambarīṣo mahā-bhāgaḥ

sapta-dvīpavatīḿ mahīm

avyayāḿ ca śriyaḿ labdhvā

vibhavaḿ cātulaḿ bhuvi

mene 'tidurlabhaḿ puḿsāḿ

sarvaḿ tat svapna-saḿstutam

vidvān vibhava-nirvāṇaḿ

tamo viśati yat pumān

śrī-śukaḥ uvāca — Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; ambarīṣaḥ — el rey Ambarīṣa; mahā-bhāgaḥ — el muy afortunado rey; sapta-dvīpa-vatīm — compuesto de siete islas; mahīm — el mundo entero; avyayām ca — e inagotable; śriyam — belleza; labdhvā — tras alcanzar; vibhavam ca — y opulencias; atulam — ilimitadas; bhuvi — en esta Tierra; mene — decidió; ati-durlabham — que rara vez se logra; puṁsām — de muchas personas; sarvam — todo (él había obtenido); tat — lo que; svapna-saṁstutam — como imaginado en un sueño; vidvān — entender completamente; vibhava-nirvāṇam — la aniquilación de esa opulencia; tamaḥ — ignorancia; viśati — caída en; yat — debido a la cual; pumān — una persona.


Texto

Sukadeva Gosvami dijo: Maharaja Ambarisa, la más afortunada personalidad, obtuvo el gobierno del mundo entero, que está compuesto de siete islas; su prosperidad y su opulencia en la Tierra fueron inagotables e ilimitadas. Aunque esa posición rara vez se alcanza, Maharaja Ambarisa no le dio la menor importancia, pues sabía perfectamente que toda aquella opulencia era material y que, como las cosas imaginadas en los sueños, acabaría destruida. El rey sabía que esa opulencia, en manos de un no devoto, se convierte en la causa de su progresivo hundimiento en la modalidad de la oscuridad de la naturaleza material.

Significado

Para el devoto, la opulencia material es algo insignificante, mientras que, para el no devoto, esa misma opulencia es la causa de un cautiverio cada vez mayor. Esto es así porque el devoto sabe que todo lo material es temporal, mientras que el no devoto considera que la supuesta felicidad material lo es todo, y olvida la senda de la autorrealización. Así, al no devoto, la opulencia material le resta posibilidades en la senda del avance espiritual.