na hy asya janmano hetuḥ
karmaṇo vā mahīpate
ātma-māyāḿ vineśasya
parasya draṣṭur ātmanaḥ
na — no; hi — en verdad; asya — de Él (de la Suprema Personalidad de Dios); janmanaḥ — el advenimiento, es decir, el nacimiento; hetuḥ — no existe causa alguna; karmaṇaḥ — o para actuar; vā — o; mahīpate — ¡oh, rey (Mahārāja Parīkṣit)!; ātma-māyām — Su compasión suprema por las almas caídas; vinā — sin; īśasya — del controlador supremo; parasya — de la Personalidad de Dios, que está más allá del mundo material; draṣṭuḥ — de la Superalma, testigo de las actividades de todos; ātmanaḥ — de la Superalma de todos.
Este verso señala la diferencia entre la Suprema Personalidad de Dios y el ser vivo común. El ser vivo común recibe un determinado tipo de cuerpo conforme a sus actividades pasadas (karmana daiva-netrena jantur dehopapattaye). El ser vivo no es nunca independiente, y nunca puede aparecer independientemente, sino que se ve forzado a aceptar el cuerpo que maya le impone en función de su karma pasado. Como se explica en la Bhagavad-gita (18.61): yantrarudhani mayaya: El cuerpo es una especie de máquina que la energía material crea y ofrece a la entidad viviente bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, la entidad viviente tiene que aceptar el tipo particular de cuerpo que maya, la energía material, le entrega en función de su karma. Nadie es independiente para decir: «Dame un cuerpo que sea así» o «Dame un cuerpo que sea asá», sino que tenemos que aceptar el cuerpo que la energía material nos ofrece, sea cual sea. Ésa es la posición del ser vivo común.
Krsna, sin embargo, cuando desciende, lo hace por misericordia y compasión hacia las almas caídas. En la Bhagavad-gita (4.8), el Señor dice:
paritranaya sadhunam
vinasaya ca duskrtam
dharma-samsthapanarthaya
sambhavami yuge yuge
«Para liberar a los piadosos y aniquilar a los malvados, así como para restablecer los principios de la religión, Yo mismo desciendo, milenio tras milenio». El Señor Supremo no adviene porque esté obligado a hacerlo. En verdad, nadie puede forzarle a nada, pues Él es la Suprema Personalidad de Dios. Todos los seres están bajo Su control, pero Él no está bajo el control de nadie. Aquellos necios que, debido a su escaso conocimiento, creen que podemos ser iguales a Krsna o volvernos Krsna, están absolutamente condenados. Nadie puede ser igual a Krsna o superar a Krsna. Por esa razón, Krsna recibe el calificativo de asamaurdhva. Según el diccionario Visva-kosa, la palabra maya se emplea en el sentido de «prestigio falso», así como en el sentido de «compasión». El ser vivo común nace en un cuerpo que es su castigo. Como dice el Señor en la Bhagavad-gita (7.14): daivi hy esa gunamayi mama maya duratyaya: «Esta energía divina Mía, integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar». Pero cuando Krsna viene, la palabra maya se refiere a Su compasión o misericordia por los devotos y las almas caídas. Por Su potencia, el Señor puede liberar a todos los seres, sean pecaminosos o piadosos.