rājño mūrdhābhiṣiktasya
vadho brahma-vadhād guruḥ
tīrtha-saḿsevayā cāḿho
jahy ańgācyuta-cetanaḥ
rājñaḥ — del rey; mūrdha-abhiṣiktasya — que es reconocido como emperador; vadhaḥ — matar; brahma-vadhāt — que matar a un brāhmaṇa; guruḥ — más grave; tīrtha-saṁsevayā — por adorar los lugares sagrados; ca — también; aṁhaḥ — el acto pecaminoso; jahi — limpia; aṅga — ¡oh, mi querido hijo!; acyuta-cetanaḥ — siendo completamente consciente de Kṛṣṇa.
La persona que se entrega sin reservas a la Suprema Personalidad de Dios se libera de todos sus pecados (aham tvam sarva-papebhyo moksayisyami). Esto es así hasta para el mayor de los pecadores, desde el mismo día, o desde el preciso instante, en que se entrega sin reservas a Sri Krsna. Sin embargo, y para que sirviera de ejemplo, Jamadagni aconsejó a su hijo Parasurama que adorase los lugares sagrados. Una persona corriente no podrá entregarse inmediatamente a la Suprema Personalidad de Dios; por ello se le aconseja que viaje por diversos lugares sagrados para encontrarse con personas santas y así irse liberando de las reacciones pecaminosas.
Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Decimoquinto del Canto Noveno del , titulado «Parasurama, el avatara guerrero».