dravyaḿ vayaḥ karma guṇān viśeṣaḿ
yad-yogamāyā-vihitān vadanti
yad durvibhāvyaḿ prabudhāpabādhaḿ
prasīdatāḿ naḥ sa mahā-vibhūtiḥ
dravyam — los cinco elementos del mundo material; vayaḥ — el tiempo; karma — las actividades fruitivas; guṇān — las tres modalidades de la naturaleza material; viśeṣam — las diversidades causadas por las combinación de los veintitrés elementos; yat — aquello que; yoga-māyā — por la potencia creativa del Señor; vihitān — todo hecho; vadanti — todos los eruditos dicen; yat durvibhāvyam — que en realidad es muy difícil de entender; prabudha-apabādham — rechazado por los eruditos, por aquellos que son perfectamente conscientes; prasīdatām — que Se complazca; naḥ — con nosotros; saḥ — Él; mahā-vibhūtiḥ — el controlador de todo.
La palabra durvibhavyam es muy importante en este verso. Nadie puede entender el funcionamiento del mundo material, dispuesto por la Suprema Personalidad de Dios a través de Sus energías materiales. Como se afirma en la Bhagavad-gita (9.10): mayadhyaksena prakrtih suyate sacaracaram: En realidad, todo ocurre bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios. Hasta aquí podemos entenderlo; pero lo que es muy difícil de entender es el funcionamiento en sí. Ni siquiera podemos entender los procesos internos sistemáticos de nuestro cuerpo. El cuerpo es un pequeño universo, pero no podemos entender cómo funciona. ¿Cómo vamos a poder entender entonces los procesos del universo grande? Ciertamente, el universo es muy difícil de entender; pero los sabios eruditos y el propio Krsna nos han advertido de que este mundo es duhkhalayam asasvatam; en otras palabras, es un lugar temporal lleno de miserias. Debemos abandonar este mundo e ir de regreso al hogar, de vuelta a la Personalidad de Dios. Quizá los materialistas arguyan: «¿Cómo podemos rechazar el mundo material y sus asuntos, si son imposibles de comprender?». La respuesta nos la da la palabra prabudhapabadham. Tenemos que rechazar el mundo material porque así lo han hecho las personas doctas en sabiduría védica. Aunque no podamos entender qué es el mundo material, debemos estar dispuestos a rechazarlo conforme al consejo de las personas sabias, y en especial conforme al consejo de Krsna, que dice:
mam upetya punar janma
duhkhalayam asasvatam
napnuvanti mahatmanah
samsiddhim paramam gatah
«Cuando llegan a Mí, las grandes almas, que son yogis en estado de devoción, jamás regresan a este mundo temporal lleno de sufrimientos, pues han logrado la máxima perfección» (Bg. 8.15). Debemos ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, pues ésa es la perfección más elevada de la vida. Ir de regreso a Dios significa rechazar el mundo material. No podemos entender las funciones del mundo material, ni si es bueno o malo para nosotros, pero, conforme al consejo de la autoridad suprema, debemos rechazarlo e ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.