namaḥ śāntāya ghorāya
mūḍhāya guṇa-dharmiṇe
nirviśeṣāya sāmyāya
namo jñāna-ghanāya ca
namaḥ — toda reverencia; śāntāya — a aquel que está por encima de todas las cualidades materiales y es completamente pacífico, es decir, a Vāsudeva, la Superalma de toda entidad viviente; ghorāya — a las formas feroces del Señor, como Jāmadagnya y Nṛsiṁhadeva; mūḍhāya — al Señor, que acepta una forma animal, como el jabalí; guṇa-dharmiṇe — que acepta distintas cualidades dentro del mundo material; nirviśeṣāya — que no posee cualidades materiales, al ser plenamente espiritual; sāmyāya — al Señor Buddha, la forma de nirvāṇa, donde se detienen las cualidades materiales; namaḥ — ofrezco respetuosas reverencias; jñāna-ghanāya — que es conocimiento o el Brahman impersonal; ca — también.
En los versos anteriores se ha explicado que la Suprema Personalidad de Dios, aunque no tiene forma material, adopta infinidad de formas para favorecer a Sus devotos y matar a los demonios. Como se afirma en el Srimad-Bhagavatam, las encarnaciones de la Suprema Personalidad de Dios son tan numerosas como las olas de un río. En los ríos, las olas fluyen sin cesar; es imposible contarlas. Del mismo modo, nadie puede calcular el momento y el lugar del advenimiento de las diversas encarnaciones del Señor, que aparecen en función de las necesidades de tiempo, lugar y candidatos. El Señor adviene perpetuamente. Como Krsna dice en la Bhagavad-gita (4.7):
yada yada hi dharmasya
glanir bhavati bharata
abhyutthanam adharmasya
tadatmanam srjamy aham
«Cuando quiera y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y aumente la irreligión de manera predominante, en ese momento, Yo desciendo personalmente». En el mundo material siempre existe la posibilidad de desviarse del proceso de conciencia de Krsna; por esa razón, Krsna y Sus devotos siempre tratan de frenar el ateísmo.
Incluso los impersonalistas, que hacen especial hincapié en el aspecto de la Suprema Personalidad de Dios como conocimiento, desean fundirse en la refulgencia del Señor. Por lo tanto, la palabra jñana-ghanaya de este verso indica que todas esas encarnaciones aparecen para bien de los ateos que no creen en la forma ni en la existencia del Señor. Puesto que el Señor viene a impartirnos Sus enseñanzas en infinidad de formas, nadie puede decir que Dios no existe. La palabra jñana-ghanaya se emplea especialmente para referirse a las personas cuyo conocimiento se ha anquilosado como resultado de la búsqueda del Señor a través de la comprensión filosófica especulativa. El conocimiento superficial es inútil a la hora de entender a la Suprema Personalidad de Dios, pero, cuando alcanzamos un conocimiento muy intenso y profundo, podemos comprender a Vasudeva (vasudevah sarvam iti sa mahatma sudurlabhah). El jñani alcanza esa etapa después de muchísimas vidas. Por esa razón, en este verso se emplea la palabra jñana-ghanaya. La palabra santaya indica que el Señor Vasudeva está en el corazón de todos pero no actúa con la entidad viviente. Los jñanis impersonalistas llegan a comprender a Vasudeva cuando su conocimiento es perfectamente maduro (vasudevah sarvam iti sa mahatma sudurlabhah).