yat-sevayāgner iva rudra-rodanaḿ
pumān vijahyān malam ātmanas tamaḥ
bhajeta varṇaḿ nijam eṣa so 'vyayo
bhūyāt sa īśaḥ paramo guror guruḥ
yat-sevayā — la Suprema Personalidad de Dios, por servir a quien; agneḥ — en contacto con fuego; iva — tal y como es; rudra-rodanam — un trozo de oro o plata se purifica; pumān — una persona; vijahyāt — puede abandonar; malam — todas las cosas sucias de la existencia material; ātmanaḥ — del propio ser; tamaḥ — la modalidad de la ignorancia, por cuya influencia se realizan actividades piadosas e impías; bhajeta — puede revivir; varṇam — su identidad original; nijam — la propia; eṣaḥ — así; saḥ — Él; avyayaḥ — inagotable; bhūyāt — que Él sea; saḥ — Él; īśaḥ — la Suprema Personalidad de Dios; paramaḥ — el supremo; guroḥ guruḥ — el maestro espiritual de todos los demás maestros espirituales.
En la vida humana tenemos el deber de someternos a austeridades para purificar nuestra existencia. Tapo divyam putraka yena sattvam suddhyet. Debido a la contaminación de las modalidades de la naturaleza material, permanecemos en el ciclo de nacimientos y muertes (karanam guna-saṅgo 'sya sad-asad-yoni-janmasu). Por lo tanto, el objetivo de la vida humana es que nos purifiquemos de esa contaminación, de manera que recuperemos nuestra forma espiritual y no tengamos que pasar de nuevo por el ciclo de nacimientos y muertes. El proceso descontaminante recomendado es el servicio devocional del Señor. Hay diversos procesos de autorrealización, como el karma, el jñana y el yoga, pero ninguno de ellos puede equipararse al proceso de servicio devocional. Del mismo modo que el oro y la plata no quedan limpios de toda contaminación material por el simple hecho de lavarlos, sino que es necesario someterlos a la acción de fuego, la entidad viviente puede llegar a ser consciente de su propia identidad con la práctica del servicio devocional (yat-sevaya), pero no mediante el karma, el jñana o el yoga. De nada servirán el cultivo de conocimiento especulativo o las prácticas gimnásticas del yoga.
La palabra varnam se refiere al lustre de nuestra identidad original. El lustre original del oro y la plata es brillante. Del mismo modo, el lustre original del ser vivo, que es parte del sac-cid-ananda-vigraha, es un lustre de ananda, de placer. Ānandamayo 'bhyasat. Toda entidad viviente tiene el derecho de llegar a ser anandamaya, dichosa, pues es parte del sac-cid-ananda-vigraha, Krsna. ¿Qué necesidad tiene el ser vivo de padecer sufrimientos debido a la suciedad y a la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza? La entidad viviente debe purificarse y recuperar su svarupa, su identidad original. Eso sólo puede lograrlo por medio del servicio devocional. Por lo tanto, debemos seguir las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios, a quien en este verso se califica de guror-guruh, es decir, maestro espiritual de todos los demás maestros espirituales.
Incluso si no tenemos la fortuna de establecer un contacto personal con el Señor Supremo, el representante del Señor es igual al Señor mismo, pues no dice nada que no haya dicho la Suprema Personalidad de Dios. Sri Caitanya Mahaprabhu da la siguiente definición de guru: yare dekha, tare kaha `krsna'-upadesa: El guru genuino es aquel cuyos consejos a sus discípulos están en estricta conformidad con los principios dictados por Krsna. El guru genuino es aquel que ha aceptado como guru a Krsna. Ése es el sistema de guru-parampara. El guru original es Vyasadeva, pues él es quien dictó la Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam, donde todo lo que se dice está relacionado con Krsna. Por esa razón, el guru-puja se conoce con el nombre de Vyasa-puja. En definitiva, el guru original es Krsna, y Su discípulo es Narada, cuyo discípulo es Vyasa. De ese modo, eslabón tras eslabón, entramos en contacto con la cadena del guru-parampara. No es posible ser guru sin conocer los deseos de la Personalidad de Dios, Krsna, o de Su encarnación. La misión del guru es la misión de la Suprema Personalidad de Dios: propagar la conciencia de Krsna por todo el mundo.