na te 'ravindākṣa padopasarpaṇaḿ
mṛṣā bhavet sarva-suhṛt-priyātmanaḥ
yathetareṣāḿ pṛthag-ātmanāḿ satām
adīdṛśo yad vapur adbhutaḿ hi naḥ
na — nunca; te — de Tu Señoría; aravinda-akṣa — Mi Señor, cuyos ojos son como los pétalos de un loto; pada-upasarpaṇam — adoración de los pies de loto; mṛṣā — inútil; bhavet — puede ser; sarva-suhṛt — el amigo de todos; priya — querido para todos; ātmanaḥ — la Superalma de todos; yathā — como; itareṣām — de otros (de los semidioses); pṛthak-ātmanām — entidades vivientes con un cuerpo material que es distinto del alma; satām — de aquellos que están firmemente establecidos en la espiritualidad; adīdṛśaḥ — Tú has manifestado; yat — ese; vapuḥ — cuerpo; adbhutam — maravilloso; hi — en verdad; naḥ — a nosotros.
Los semidioses, como Indra, Candra y Surya, son entidades vivientes comunes, partes integrales diferenciadas de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Se expande en forma de entidades vivientes (nityo nityanam cetanas cetananam). Sus formas personales visnu-tattva, que son completamente espirituales, se denominan svamsa, y las entidades vivientes, que son partes diferenciadas, reciben el nombre de vibhinnamsa. De estas formas vibhinnamsa, unas son espirituales, y otras son una combinación de materia y espíritu. Las almas condicionadas del mundo material son diferentes de sus cuerpos externos, hechos de energía material. Por lo tanto, los semidioses que viven en los sistemas planetarios superiores y las entidades vivientes del sistema planetario inferior son de la misma naturaleza. No obstante, aquellos que viven como seres humanos en este planeta a veces se sienten atraídos a adorar a los semidioses de los sistemas planetarios superiores. Esa adoración es temporal. Del mismo modo que los seres humanos de este planeta, las entidades vivientes conocidas con los nombres de indra, candra, varuna, etc., también tendrán que cambiar de cuerpo (tatha dehantara-praptih) cuando les llegue el momento. Como se afirma en la Bhagavad-gita: antavat tu phalam tesam tad bhavaty alpa-medhasam: «Los hombres de escasa inteligencia adoran a los semidioses, y los frutos que obtienen son limitados y temporales». Kamais tais tair hrta-jñanah prapadyante 'nya-devatah: Los que no conocen la posición de los semidioses se sienten inclinados a adorarles con fines materiales, pero los resultados de esa adoración nunca son permanentes. Por eso en este verso se dice: yathetaresam prthag-atmanam satam, padopasarpanam mrsa bhavet. En otras palabras, si hay que adorar a alguien, ese alguien es la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo, la adoración nunca será inútil. Svalpam apy asya dharmasya trayate mahato bhayat: Hasta el mínimo intento de adorar a la Suprema Personalidad de Dios es un bien permanente. Por lo tanto, como se recomienda en el Srimad-Bhagavatam: tyaktva sva-dharmam caranambujam hareh: Debemos dedicarnos a adorar los pies de loto de Hari, incluso si eso significa abandonar el supuesto deber prescrito que nos ha sido asignado en función del cuerpo que hayamos recibido. La adoración basada en el cuerpo es temporal, de modo que no produce ningún fruto permanente. Pero la adoración de la Suprema Personalidad de Dios proporciona inmensos beneficios.