na hy asatyāt paro 'dharma
iti hovāca bhūr iyam
sarvaḿ soḍhum alaḿ manye
ṛte 'līka-paraḿ naram
na — no; hi — en verdad; asatyāt — que el impulso de mentir; paraḥ — más; adharmaḥ — irreligión; iti — así; ha uvāca — en verdad ha hablado; bhūḥ — madre Tierra; iyam — esto; sarvam — todo; soḍhum — soportar; alam — puedo; manye — aunque pienso; ṛte — excepto; alīka-param — el más abominable mentiroso; naram — un ser humano.
En la superficie de la Tierra hay grandes montañas y grandes mares cuyo peso es enorme, pero madre Tierra no tiene la menor dificultad en sostenerlos. Sin embargo, el peso de una persona mentirosa le parece una carga excesiva. En las Escrituras se dice que en Kali-yuga la mentira es algo normal: mayaiva vyavaharike (Bhag. 12.2.3). La gente está acostumbrada a decir mentiras hasta en los tratos más comunes. Nadie está libre de las reacciones del pecado de mentir. En esas circunstancias, apenas sí podemos imaginar el enorme peso que tiene que soportar la Tierra, y, en verdad, el universo entero.