एकस्त्वमेव सदसद् द्वयमद्वयं च
स्वर्णं कृताकृतमिवेह न वस्तुभेदः ।
अज्ञानतस्त्वयि जनैर्विहितो विकल्पो
यस्माद् गुणव्यतिकरो निरुपाधिकस्य ॥८॥

ekas tvam eva sad asad dvayam advayaḿ ca

svarṇaḿ kṛtākṛtam iveha na vastu-bhedaḥ

ajñānatas tvayi janair vihito vikalpo

yasmād guṇa-vyatikaro nirupādhikasya

ekaḥ — el único; tvam — Tu Señoría; eva — en verdad; sat — lo que existe, como efecto; asat — lo que no existe, como causa; dvayam — ambos; advayam — sin dualidad; ca — y; svarṇam — el oro; kṛta — moldeado en diversas formas; ākṛtam — la fuente original del oro (la mina); iva — como; iha — en este mundo; na — no; vastu-bhedaḥ — diferencia en la sustancia; ajñānataḥ — sólo debido a la ignorancia; tvayi — a Ti; janaiḥ — por la gente; vihitaḥ — debe hacerse; vikalpaḥ — diferencia; yasmāt — debido a; guṇa-vyatikaraḥ — libre de las diferencias creadas por las modalidades materiales de la naturaleza; nirupādhikasya — sin ninguna designación material.


Texto

Mi querido Señor, solamente Tu Señoría es la causa y el efecto. Por esa razón, aunque pareces ser dos, eres el uno absoluto. Del mismo modo que no hay diferencia entre el oro de una alhaja y el oro de una mina, tampoco hay diferencia entre la causa y el efecto; ambas cosas son una sola. Si la gente inventa diferencias y dualidades, se debe tan sólo a la ignorancia. Tú estás libre de la contaminación material; además, todo el cosmos es un efecto de Tus cualidades trascendentales, pues Tú eres su causa y no puede existir sin Ti. Por eso, el concepto de que el Brahman es verdadero y el mundo es falso no puede sostenerse.

Significado

Srila Visvanatha Cakravarti Thakura dice que las entidades vivientes son representaciones de la potencia marginal de la Suprema Personalidad de Dios, mientras que los diversos cuerpos que reciben son producto de la energía material. De esta forma, se considera que el cuerpo es material, y el alma, espiritual. Sin embargo, ambos tienen el mismo origen: la Suprema Personalidad de Dios. Esto lo explica el Señor en la Bhagavad-gita (7.4-5):

bhumir apo 'nalo vayuh
kham mano buddhir eva ca
ahaṅkara itiyam me
bhinna prakrtir astadha

apareyam itas tv anyam
prakrtim viddhi me param
jiva-bhutam maha-bahoyayedam dharyate jagat

«La tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego falso; estos ocho elementos en conjunto constituyen Mis energías materiales separadas. Pero además de estos elementos, ¡oh, Arjuna, el de poderosos brazos!, hay otra energía Mía superior, que incluye a las entidades vivientes que están explotando los recursos de esta naturaleza material e inferior». Por consiguiente, tanto la materia como las entidades vivientes son manifestaciones de la energía del Señor Supremo. Teniendo en cuenta que la energía y la fuente de la energía no son diferentes, y que tanto la energía material como la marginal provienen de la fuente suprema de energía, es decir, el Señor Supremo, en última instancia, la Suprema Personalidad de Dios lo es todo. En relación con esto, puede darse el ejemplo del oro sin moldear y del oro moldeado en forma de alhajas. Un pendiente de oro y el oro de una mina sólo se diferencian en que son causa y efecto; por lo demás, son una sola cosa. El Vedanta-sutra explica que el Brahman es la causa de todo. Janmady asya yatah: Todo nace del Brahman Supremo; todo emana de Él en forma de diversas energías. Por lo tanto, ninguna de esas energías debe considerarse falsa. La diferencia que los mayavadis establecen entre Brahman y maya se debe únicamente a la ignorancia.

En su Bhagavata-candra-candrika, Srimad Viraraghava Ācarya explica la filosofía vaisnava de la siguiente forma. La manifestación cósmica puede definirse como sat y asat, cit y acit. La materia es acit, y la fuerza viviente es cit; pero ambas tienen su origen en la Suprema Personalidad de Dios, en quien materia y espíritu dejan de ser diferentes. Conforme a este concepto, la manifestación cósmica, que está compuesta de materia y espíritu, no es diferente de la Suprema Personalidad de Dios. Idam hi visvam bhagavan ivetarah: «La manifestación cósmica también es la Suprema Personalidad de Dios, aunque parece diferente de Él». En la Bhagavad-gita (9.4), el Señor dice:

maya tatam idam sarvam
jagad avyakta-murtina
mat-sthani sarva-bhutani
na caham tesv avasthitah

«Yo, en Mi forma no manifestada, estoy presente en todo el universo. Todos los seres están en Mí, pero Yo no estoy en ellos». Por lo tanto, aunque habrá quien afirme lo contrario, la realidad es que la Persona Suprema no es diferente de la manifestación cósmica. El Señor dice: maya tatam idam sarvam: «En Mi aspecto impersonal, Yo Me extiendo por todo el mundo». Por consiguiente, este mundo no es diferente de Él. La diferencia lo es sólo de nombre. Por ejemplo, podemos hablar de pendientes, pulseras o collares de oro, pero, en última instancia, todo ello es oro. De manera similar, todas las diferentes manifestaciones de materia y espíritu, en última instancia, son una sola cosa en la Suprema Personalidad de Dios. Ekam evadvitiyam brahma. Ése es el testimonio de los Vedas (Chandogya Upanisad 6.2.1). Existe la unidad, pues todo emana del Brahman Supremo. Ya hemos dado el ejemplo de que no hay diferencia entre un pendiente de oro y la mina de oro en sí. No obstante, los filósofos vaisesikas crean diferencias, debido a su concepto mayavada. Esos filósofos dicen: brahma satyam jagan mithya: «La Verdad Absoluta es real, y la manifestación cósmica es falsa». Pero, ¿qué razón hay para decir que el jagat es mithya? El jagat es una emanación del Brahman. Por lo tanto, también el jagat es verdadero.

Por consiguiente, para los vaisnavas el jagat no es mithya; para ellos, todo es realidad debido a que todo está relacionado con la Suprema Personalidad de Dios.

anasaktasya visayan
yatharham upayuñjatah
nirbandhah krsna-sambandhe
yuktam vairagyam ucyate

prapañcikataya buddhya
hari-sambandhi-vastunah
mumuksubhih parityago
vairagyam phalgu kathyate

«Todo debe aceptarse para el servicio del Señor, y no para complacer los propios sentidos. La renunciación de aquel que acepta algo sin apego, debido a la relación de ese objeto con Krsna, recibe el nombre de yuktam vairagyam. Las cosas favorables para el servicio que se ofrece al Señor deben aceptarse; no deben ser rechazadas considerándolas algo material» (Bhakti-rasamrta-sindhu 1.2.255-256). No se debe rechazar el jagat por considerarlo mithya. Es verdadero, y esa verdad se percibe cuando todo se ocupa en el servicio del Señor. Una flor, considerada como objeto para el placer de los sentidos, es material, pero, cuando el devoto la ofrece a la Suprema Personalidad de Dios, la misma flor es espiritual. Cuando cocinamos para nosotros mismos, el alimento es material, pero, si cocinamos para el Señor Supremo, es prasada espiritual. Esto lo puede percibir quien se encuentra en el nivel de comprensión adecuado. En realidad, todo nos es dado por la Suprema Personalidad de Dios, de manera que todo es espiritual; sin embargo, los que no han alcanzado un nivel adecuado de conocimiento hacen distinciones basadas en las interacciones de las tres modalidades de la naturaleza material. En relación con esto, Srila Jiva Gosvami dice que el Sol es la única luz, pero que los rayos del Sol, que se manifiestan en forma de siete colores, y la oscuridad, que es la ausencia de luz solar, no son diferentes del Sol, pues, sin la existencia del Sol, esas manifestaciones distintas no podrían existir. Las diversas circunstancias pueden dar lugar a diversidad de términos, pero todas ellas son el Sol. Los Puranas, por consiguiente, dicen:

eka-desa-sthitasyagner
jyotsna vistarini yatha
parasya brahmanah saktis
tathedam akhilam jagat

«Tal como un fuego está situado en un lugar determinado pero difunde su luz en todas direcciones, las energías de la Suprema Personalidad de Dios, Parabrahman, se difunden por todo el universo» (Visnu Purana 1.22.53). Con nuestra visión material podemos percibir directamente la luz del Sol, que se difunde conforme a diversos nombres y actividades; pero, en última instancia, el Sol es uno. De manera similar, todo es una expansión del Brahman Supremo, sarvam khalv idam brahma. Por consiguiente, el Señor Supremo lo es todo, y es uno sin distinción alguna. No existe nada que esté aparte de la Suprema Personalidad de Dios.