ādy-antāv asya yan madhyam
idam anyad ahaḿ bahiḥ
yato 'vyayasya naitāni
tat satyaḿ brahma cid bhavān
ādi — el comienzo; antau — y el final; asya — del cosmos manifestado o de todo lo material o visible; yat — lo que; madhyam — entre el principio y el final, el sostenimiento; idam — esa manifestación cósmica; anyat — nada que no seas Tú; aham — el concepto mental erróneo; bahiḥ — aparte de Ti; yataḥ — debido a; avyayasya — el inagotable; na — no; etāni — todas esas diferencias; tat — esa; satyam — la Verdad Absoluta; brahma — el Supremo; cit — espiritual; bhavān — Tu Señoría.
Los mantras védicos indican que todo es emanación de la Suprema Personalidad de Dios: yato va imani bhutani jayante. En la Bhagavad-gita (7.4), el Señor afirma personalmente:
bhumir apo 'nalo vayuh
kham mano buddhir eva ca
ahaṅkara itiyam me
bhinna prakrtir astadha
«La tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego falso; estos ocho elementos en conjunto constituyen Mis energías materiales separadas». En otras palabras, también los elementos de la manifestación cósmica están hechos de energía de la Suprema Personalidad de Dios. Esto, sin embargo, no significa que, como los elementos vienen de Él, Él haya dejado de ser completo. Purnasya purnam adaya purnam evavasisyate: «Él es el todo completo; por ello, aunque de Él emanen tantísimas unidades completas, Él, como restante, permanece completo». Por esa razón, el Señor recibe el calificativo de avyaya, inagotable. No podremos formarnos un concepto claro de la Verdad Absoluta mientras no aceptemos que es acintya-bedhabheda, una y diferente a la vez. El Señor es la raíz de todo. Aham adir hi devanam: Él es la causa original de todos los devas, o semidioses. Aham sarvasya prabhavah: Todo emana de Él. Sea cual sea el caso - nominativo, objetivo, positivo, negativo, etc. - , todo aquello que pueda concebirse en toda la manifestación cósmica es, en realidad, el Señor Supremo. Para Él no existen diferencias del tipo: «Esto es mío, y eso es de otra persona», pues Él lo es todo. Por esa razón, recibe el calificativo de avyaya, inmutable e inagotable. El Señor Supremo es avyaya; por consiguiente, Él es la Verdad Absoluta, el Brahman Supremo completamente espiritual.