jihvaikato 'cyuta vikarṣati māvitṛptā
śiśno 'nyatas tvag-udaraḿ śravaṇaḿ kutaścit
ghrāṇo 'nyataś capala-dṛk kva ca karma-śaktir
bahvyaḥ sapatnya iva geha-patiḿ lunanti
jihvā — la lengua; ekataḥ — en una dirección; acyuta — ¡oh, mi infalible Señor!; vikarṣati — atrae; mā — a mí; avitṛptā — sin sentirse satisfecha; śiśnaḥ — los genitales; anyataḥ — en otra dirección; tvak — la piel (por tocar cosas suaves); udaram — el estómago (por diversidad de alimentos); śravaṇam — el oído (por escuchar música agradable); kutaścit — hacia otro lado; ghrāṇaḥ — la nariz (por oler); anyataḥ — en otra dirección distinta; capala-dṛk — el inquieto sentido de la vista; kva ca — hacia algún lugar; karma-śaktiḥ — los sentidos activos; bahvyaḥ — muchas; sa-patnyaḥ — coesposas; iva — como; geha-patim — a un casado; lunanti — aniquilan.
La forma humana de vida está destinada a la comprensión de Dios, pero ese proceso, que comienza con sravanam kirtanam visnoh, escuchar y cantar el santo nombre del Señor, no puede practicarse debidamente mientras los sentidos sientan atracción por la materia. Por lo tanto, el servicio devocional supone purificar los sentidos. En el estado condicionado, nuestros sentidos están cubiertos por la complacencia material, y, mientras no nos eduquemos en la purificación de los sentidos, no podremos ser devotos. Por esa razón, en nuestro movimiento para la conciencia de Krsna, aconsejamos desde el mismo comienzo la restricción de las actividades de los sentidos, y especialmente de la lengua, a la que Srila Bhaktivinoda Thakura califica de voraz e incontrolable. Para contener el impulso de la lengua, las autoridades aconsejan no comer carne ni productos malsanos por el estilo, y no permitir que la lengua ceda a las ansias de beber o fumar. Ni siquiera se permiten el té y el café. Del mismo modo, los genitales deben abstenerse de la vida sexual ilícita. Sin esa restricción de los sentidos, no se puede progresar en el cultivo de conciencia de Krsna. El único método para controlar los sentidos es cantar y escuchar el santo nombre del Señor; de lo contrario, estaremos siempre perturbados, del mismo modo que un hombre casado con más de una esposa siempre se ve perturbado por los deseos de complacencia sensorial de sus mujeres.