sa tv ātma-yonir ativismita āśrito 'bjaḿ
kālena tīvra-tapasā pariśuddha-bhāvaḥ
tvām ātmanīśa bhuvi gandham ivātisūkṣmaḿ
bhūtendriyāśayamaye vitataḿ dadarśa
saḥ — él (el Señor Brahmā); tu — pero; ātma-yoniḥ — que nace sin madre (engendrado directamente por el padre, el Señor Viṣṇu); ati-vismitaḥ — muy sorprendido (al no hallar la fuente de su nacimiento); āśritaḥ — situado en; abjam — el loto; kālena — a su debido tiempo; tīvra-tapasā — con rigurosas austeridades; pariśuddha-bhāvaḥ — completamente purificado; tvām — Tú; ātmani — en su cuerpo y en su existencia; īśa — ¡oh, mi Señor!; bhuvi — dentro de la tierra; gandham — aroma; iva — como; ati-sūkṣmam — muy sutil; bhūta-indriya — compuesto de elementos y sentidos; āśaya-maye — y que llenó con deseos (la mente); vitatam — difundido; dadarśa — encontró.
En este verso se explica la declaración aham brahmasmi de la autorrealización, a la que la filosofía mayavada da la interpretación de «yo soy el Señor Supremo». El Señor Supremo es la semilla original de todo (janmady asya yatah, aham sarvasya prabhavo mattah sarvam pravartate). Así pues, el Señor Supremo Se extiende por todas partes, incluso por nuestros cuerpos, puesto que nuestros cuerpos están hechos de energía material, que es la energía separada del Señor. Partiendo de que el Señor Supremo Se difunde por todo nuestro cuerpo, y de que el alma individual es una parte del Señor Supremo, debemos comprender que todo es Brahman (sarvam khalv idam brahma). Esa comprensión, que el Señor Brahma obtuvo después de purificarse, está al alcance de todos. La persona que ha comprendido a la perfección el concepto de aham brahmasmi piensa: «Yo soy parte del Señor Supremo, y mi cuerpo está hecho de Su energía material, de manera que mi existencia no es independiente de la Suya. Sin embargo, aunque el Señor Supremo Se difunde por todas partes, Él es diferente de mí». Ésa es la filosofía de acintya-bhedabheda-tattva. En relación con esto se da el ejemplo del aroma que está contenido en la tierra. En la tierra hay aromas y colores, pero no podemos verlos. En realidad, vemos que las flores brotan de la tierra con distintos aromas y colores, que, por supuesto, han recogido de la tierra, aunque nosotros no podamos verlos allí. Del mismo modo, el Señor Supremo, mediante Sus diversas energías, Se difunde por todo nuestro cuerpo y por nuestra alma, aunque no podamos verle. Sin embargo, la persona inteligente puede ver que el Señor Supremo existe en todas partes. Andantara-stha-paramanu-cayantara-stham: El Señor, mediante Sus diversas energías, Se encuentra dentro del universo y dentro del átomo. Ésa es la verdadera visión del Señor Supremo, tal como Le ve la persona inteligente. Ésa es la visión que adquirió Brahma, el primer ser creado, quien, por medio de su tapasya, su austeridad, llegó a ser la persona más inteligente. Nosotros, por lo tanto, para adquirir conocimiento completo, debemos acudir a Brahma, que alcanzó la perfección mediante su tapasya.