naiṣā parāvara-matir bhavato nanu syāj
jantor yathātma-suhṛdo jagatas tathāpi
saḿsevayā surataror iva te prasādaḥ
sevānurūpam udayo na parāvaratvam
na — no; eṣā — esto; para-avara — de superior o inferior; matiḥ — esa distinción; bhavataḥ — de Tu Señoría; nanu — en verdad; syāt — puede haber; jantoḥ — de entidades vivientes comunes; yathā — como; ātma-suhṛdaḥ — de quien es el amigo; jagataḥ — de todo el mundo material; tathāpi — pero aun así (existe esa demostración de intimidad o diferencia); saṁsevayā — conforme al nivel del servicio que el devoto ofrece; surataroḥ iva — como el del árbol de deseos en Vaikuṇṭhaloka (que ofrece sus frutos conforme al deseo del devoto); te — Tuya; prasādaḥ — bendición o gracia; sevā-anurūpam — conforme a la categoría del servicio que se ofrece al Señor; udayaḥ — manifestación; na — no; para-avaratvam — distinción debida a niveles más o menos elevados.
En la Bhagavad-gita (4.11), el Señor dice claramente: ye yatha mam prapadyante tams tathaiva bhajamy aham: «En la medida en que alguien se entrega a Mí, Yo le recompenso como corresponde». Como dice Sri Caitanya Mahaprabhu: jivera `svarupa' haya - krsnera `nitya-dasa': Todo ser vivo es un sirviente eterno de Krsna. La entidad viviente recibe las bendiciones de Krsna conforme al servicio que Le ofrece. Krsna no hace distinciones, pensando: «Con esta persona tengo una relación íntima; esa otra no Me gusta». Krsna nos aconseja a todos que nos entreguemos a Él (sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja). Nuestra relación con el Señor Supremo es proporcional a nuestra entrega y al servicio que ofrecemos al Señor. Así pues, en todo el mundo, la posición más o menos elevada que ocupa cada entidad viviente la selecciona ella misma. Quien sienta inclinación por obtener algo en particular del Señor, recibirá bendiciones conforme a sus deseos; quien desee elevarse a los sistemas planetarios superiores, los planetas celestiales, podrá elevarse a donde desee; si alguien desea ser un cerdo en la Tierra, el Señor también le satisfará el deseo. Por lo tanto, son nuestros deseos los que determinan nuestra posición; el Señor no es responsable de que vivamos en niveles de existencia más o menos elevados. En la Bhagavad-gita (9.25), el Señor explica un poco más al respecto:
yanti deva-vrata devan
pit&rn yanti pitr-vratah
bhutani yanti bhutejya
yanti mad-yajino 'pi mam
Hay personas que desean elevarse a los planetas celestiales; otras desean elevarse a Pitrloka; y las hay que desean permanecer en la Tierra; quien aspire a regresar al hogar, de vuelta a Dios, también puede alcanzar ese destino. Por la gracia del Señor, cada devoto recibe un resultado conforme a sus exigencias. El Señor no hace diferencias, pensando: «Esta persona Me es favorable, pero aquella Me es desfavorable». Al contrario, Él satisface los deseos de todos. Por eso la instrucción de los sastras es:
akamah sarva-kamo va
moksa-kama udara-dhih
tivrena bhakti-yogena
yajeta purusam param
«Para alcanzar la perfección completa, que culmina en el estado de conciencia de Krsna, hay que tratar de adorar a la Suprema Personalidad de Dios por todos los medios, tanto si no se tienen deseos [como en el caso de los devotos], como si se desean todo tipo de resultados fruitivos o se busca la liberación» (Bhag. 2.3.10). Devotos, karmis y yogis pueden obtener lo que deseen, conforme a sus respectivas posiciones, si se ocupan por completo en el servicio del Señor.