kutrāśiṣaḥ śruti-sukhā mṛgatṛṣṇi-rūpāḥ
kvedaḿ kalevaram aśeṣa-rujāḿ virohaḥ
nirvidyate na tu jano yad apīti vidvān
kāmānalaḿ madhu-lavaiḥ śamayan durāpaiḥ
kutra — dónde; ÄÅ›iá¹£aḥ — bendiciones; Å›ruti-sukhÄḥ — que simplemente son agradables para el oÃdo; má¹›gatṛṣṇi-rÅ«pÄḥ — iguales a un espejismo en el desierto; kva — dónde; idam — este; kalevaram — cuerpo; aÅ›eá¹£a — ilimitadas; rujÄm — de enfermedades; virohaḥ — el lugar para generar; nirvidyate — se sacia; na — no; tu — pero; janaḥ — la gente en general; yat api — aunque; iti — asÃ; vidvÄn — supuestos filósofos eruditos, cientÃficos y polÃticos; kÄma-analam — el ardiente fuego de los deseos de disfrute; madhu-lavaiḥ — con gotas de miel (felicidad); Å›amayan — controlar; durÄpaiḥ — muy difÃcil de obtener.
Una canción en lengua bengalà dice: «Construà esta casa para ser feliz, pero por desgracia hubo un incendio, y ahora todo ha quedado reducido a cenizas». Este ejemplo nos sirve para ilustrar la naturaleza de la felicidad material. Todo el mundo lo sabe, pero nadie deja de hacer planes para escuchar o pensar cosas muy agradables. Por desgracia, a su debido tiempo, todos nuestros planes se vienen abajo. Muchos fueron los polÃticos que hicieron planes para levantar imperios y lograr la supremacÃa y el control sobre el mundo; sin embargo, a su debido tiempo, todos sus planes y sus imperios, junto con los propios polÃticos, quedaron en nada. Todo el mundo debe aprender de Prahlada Maharaja que, con nuestras actividades corporales destinadas al disfrute de los sentidos, estamos buscando una supuesta felicidad que es temporal. Todos nosotros hacemos planes una y otra vez, y una y otra vez todos nuestros planes acaban frustrados. Por lo tanto debemos dejar de elaborar planes.
Del mismo modo que no se puede apagar un fuego vertiendo ghi constantemente sobre él, tampoco podemos lograr la satisfacción aumentando nuestros planes de disfrute sensorial. El fuego ardiente es bhava-maha-davagni, el incendio del bosque de la existencia material. Ese incendio forestal brota por sà solo, sin esfuerzo de nadie. Queremos ser felices en el mundo material, pero eso nunca será posible; lo único que haremos será aumentar el ardiente fuego de los deseos. Y esos deseos no se pueden satisfacer con pensamientos y planes ilusorios; mejor es seguir las instrucciones del Señor Krsna: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja. Entonces seremos felices. De lo contrario, en nombre de la felicidad, continuaremos sufriendo esas condiciones miserables.