sākṣāt śrīḥ preṣitā devair
dṛṣṭvā taḿ mahad adbhutam
adṛṣṭāśruta-pūrvatvāt
sā nopeyāya śańkitā
sÄkį¹£Ät ā directamente; ÅrīḄ ā la diosa de la fortuna; preį¹£itÄ ā a quien rogaron que se acercase al SeƱor; devaiįø„ ā todos los semidioses (encabezados por el SeƱor BrahmÄ y el SeƱor Åiva); dį¹į¹£į¹vÄ ā despuĆ©s de ver; tam ā a Ćl (al SeƱor Nį¹siį¹hadeva); mahat ā muy grande; adbhutam ā maravilloso; adį¹į¹£į¹a ā nunca visto; aÅruta ā del que nunca se habĆa escuchado; pÅ«rvatvÄt ā debido a que antes era; sÄ ā la diosa de la fortuna, Lakį¹£mÄ«; na ā no; upeyÄya ā fue ante el SeƱor; Åaį¹ kitÄ ā muy temerosa.
El SeƱor tiene infinidad de formas y aspectos corporales (advaitam acyutam anadim ananta-rupam). Aunque todas esas formas existen en Vaikuntha, Laksmidevi, la diosa de la fortuna, bajo la inspiración de lila-sakti, no podĆa reconocer aquella forma sin precedentes del SeƱor. En relación con esto, Srila Madhvacarya recita los siguientes versos del Brahmanda Purana:
adrstasruta-purvatvad
anyaih sadharanair janaih
nrsimham saį¹
kiteva srir
loka-mohayano yayau
prahrade caiva vatsalya-
darsanaya harer api
jƱatva manas tatha brahma
prahradam presayat tada
ekatraikasya vatsalyam
visesad darsayed dharih
avarasyapi mohayakramenaivapi vatsalah
En otras palabras, para el hombre comĆŗn, la forma de Nrsimhadeva del SeƱor es indudablemente maravillosa y excepcional; sin embargo, para un devoto como Prahlada Maharaja, esa espantosa forma del SeƱor no tiene nada de extraordinario. Por la gracia del SeƱor, el devoto no tiene dificultad en comprender que el SeƱor puede aparecer en la forma que desee. Por consiguiente, el devoto nunca siente temor de esas formas. Gracias al favor especial del SeƱor, Prahlada Maharaja permanecĆa en silencio y libre de temor, a pesar de que todos los semidioses, y entre ellos la propia Laksmidevi, sentĆan mucho temor del SeƱor Nrsimhadeva. Narayana-parah sarve na kutascana bibhyati (Bhag. 6.17.28). Los devotos puros de Narayana, como Prahlada Maharaja, no sólo estĆ”n libres del temor ante todos los peligros de la vida material, sino que se mantienen en esa condición libre de miedos incluso cuando el SeƱor aparece para aliviarles del temor.