śrī-viṣṇu-pārṣadā ūcuḥ
adyaitad dhari-nara-rūpam adbhutaḿ te
dṛṣṭaḿ naḥ śaraṇada sarva-loka-śarma
so 'yaḿ te vidhikara īśa vipra-śaptas
tasyedaḿ nidhanam anugrahāya vidmaḥ
śrī-viṣṇu-pārṣadāḥ ūcuḥ — los sirvientes del Señor Viṣṇu en Vaikuṇṭhaloka dijeron; adya — hoy; etat — esta; hari-nara — de mitad león y mitad ser humano; rūpam — forma; adbhutam — muy maravillosa; te — Tuya; dṛṣṭam — vista; naḥ — de nosotros; śaraṇa-da — que nos ofreces refugio eternamente; sarva-loka-śarma — que trae buena fortuna a los diversos planetas; saḥ — él; ayam — éste; te — de Tu Señoría; vidhikaraḥ — que cumple órdenes (sirviente); īśa — ¡oh, Señor!; vipra- śaptaḥ — ser maldecido por los brāhmaṇas; tasya — de él; idam — esta; nidhanam — muerte; anugrahāya — como favor especial; vidmaḥ — entendemos.
La venida de Hiranyakasipu a la Tierra y su comportamiento como enemigo del Señor formaban parte de un plan preconcebido. Jaya y Vijaya impidieron el paso a los cuatro Kumaras, y esos brahmanas - Sanaka, Sanat- kumara, Sananda y Sanatana - les maldijeron. El Señor aceptó que Sus sirvientes fuesen maldecidos, y estuvo de acuerdo en que fuesen al mundo material y en que no regresasen a Vaikuntha mientras no se terminasen los efectos de la maldición. Jaya y Vijaya se sentían muy perturbados, pero el Señor les aconsejó que actuasen como enemigos Suyos, ya que, de esa forma, regresarían después de tres vidas; por el contrario, si seguían el proceso normal, les costaría siete vidas. Conforme a ese veredicto, Jaya y Vijaya actuaron como enemigos del Señor; ahora que ambos habían muerto, todos los visnudutas comprendieron que la muerte de Hiranyakasipu a manos del Señor era una muestra especial de misericordia hacia ellos.
Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Octavo del Canto Séptimo del , titulado «El Señor Nrsimhadeva mata al rey de los demonios».