kvacid rudati vaikuṇṭha-
cintā-śabala-cetanaḥ
kvacid dhasati tac-cintā-
hlāda udgāyati kvacit
kvacit — a veces; rudati — llora; vaikuṇṭha-cintā — con el pensamiento de Kṛṣṇa; śabala-cetanaḥ — cuya mente estaba confundida; kvacit — a veces; hasati — ríe; tat- cintā — al pensar en Él; āhlādaḥ — lleno de júbilo; udgāyati — canta en voz muy alta; kvacit — a veces.
Este verso deja más clara la comparación del devoto con un niño. Cuando una madre deja a su bebé en la cama o en la cuna y se va para atender los deberes domésticos, el niño inmediatamente se da cuenta de que su madre se ha ido, y llora. Pero tan pronto como ella regresa a cuidarle, el niño ríe y se pone muy contento. Del mismo modo, Prahlada Maharaja, que estaba siempre absorto en pensar en Krsna, a veces sentía separación de Él, y pensaba: «¿Dónde está Krsna?». Esto lo explica Sri Caitanya Mahaprabhu: sunyayitam jagat sarvam govinda-virahena me. El devoto excelso, cuando siente que Krsna ha dejado de ser visible, que se ha ido, llora con sentimiento de separación, y a veces, cuando ve que Krsna ha regresado para cuidarle, ríe como un niño que se ha dado cuenta de que su madre le está cuidando. Esos síntomas reciben el nombre de bhava. En El néctar de la devoción se describen en detalle diversos bhavas, o condiciones extáticas del devoto. Esos bhavas son visibles en las actividades del devoto perfecto.