nodvigna-citto vyasaneṣu niḥspṛhaḥ
śruteṣu dṛṣṭeṣu guṇeṣv avastu-dṛk
dāntendriya-prāṇa-śarīra-dhīḥ sadā
praśānta-kāmo rahitāsuro 'suraḥ
na — no; udvigna — agitada; cittaḥ — cuya conciencia; vyasaneṣu — en situaciones de peligro; niḥspṛhaḥ — sin deseo; śruteṣu — en lo que había escuchado (y en especial la elevación a los planetas celestiales mediante actividades piadosas); dṛṣṭeṣu — así como en las cosas temporales que había visto; guṇeṣu — los objetos del placer de los sentidos bajo las modalidades de la naturaleza material; avastu-dṛk — considerando insustanciales; dānta — controlando; indriya — los sentidos; prāṇa — la fuerza viviente; śarīra — el cuerpo; dhīḥ — y la inteligencia; sadā — siempre; praśānta — calmados; kāmaḥ — cuyos deseos materiales; rahita — completamente libre de; asuraḥ — naturaleza demoníaca; asuraḥ — aunque nacido en una familia demoníaca.
Este verso nos descubre que las buenas cualidades de un hombre, o la ausencia de ellas, no vienen determinadas simplemente por su cuna. Prahlada Maharaja había nacido en una familia de asuras, pero tenía todas las buenas cualidades de un brahmana perfecto (brahmanyah sila-sampannah). Bajo la dirección de un maestro espiritual, todas las personas pueden llegar a ser brahmanas perfectamente cualificados. Prahlada Maharaja nos da un magnífico ejemplo de cómo orientar nuestro pensamiento hacia el maestro espiritual y aceptar serenamente sus instrucciones.