pathi cyutaḿ tiṣṭhati diṣṭa-rakṣitaḿ
gṛhe sthitaḿ tad-vihataḿ vinaśyati
jīvaty anātho 'pi tad-īkṣito vane
gṛhe 'bhigupto 'sya hato na jīvati
pathi — en la vÃa pública; cyutam — alguna pertenencia que se pierde; tiá¹£á¹hati — permanece; diá¹£á¹a-raká¹£itam — protegida por el destino; gá¹›he — en el hogar; sthitam — a pesar de su situación; tat-vihatam — golpeado por la voluntad del Supremo; vinaÅ›yati — se pierde; jÄ«vati — permanece vivo; anÄthaḥ api — aun sin tener nadie que le proteja; tat-Ä«ká¹£itaḥ — siendo protegido por el Señor; vane — en la selva; gá¹›he — en casa; abhiguptaḥ — bien escondido y protegido; asya — de éste; hataḥ — golpeado; na — no; jÄ«vati — vive.
Este verso nos presenta ejemplos de la supremacÃa del Señor. Nuestros planes para proteger o destruir no funcionan, pero todo lo que Él piensa hacer sucede sin falta. Se dan, con respecto a esto, algunos ejemplos prácticos. Son experiencias prácticas que todo el mundo ha tenido; pueden darse muchos más ejemplos claros. Prahlada Maharaja, por ejemplo, dijo que un niño depende de sus padres, pero que hay muchos sufrimientos que ellos, aunque estén presentes, no le pueden evitar. A veces, un paciente no sobrevive aunque tenga los mejores médicos y las mejores medicinas. Todo depende, por lo tanto, del libre albedrÃo de la Suprema Personalidad de Dios; asà que nuestro único deber es entregarnos a Él y buscar Su protección.