nanv asya brāhmaṇā rājan
kṛṣṇasya jagad-ātmanaḥ
punantaḥ pāda-rajasā
tri-lokīḿ daivataḿ mahat
nanu — pero; asya — por Él; brāhmaṇāḥ — los brāhmaṇas cualificados; rājan — ¡oh, rey!; kṛṣṇasya — por el Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios; jagat-ātmanaḥ — que es la vida y el alma de toda la creación; punantaḥ — santificar; pāda- rajasā — con el polvo de sus pies de loto; tri-lokīm — los tres mundos; daivatam — adorable; mahat — muy glorioso.
En la Bhagavad-gita (18.69), el Señor Krsna admite: na ca tasman manusyesu kascin me priya-krttamah. Los brahmanas predican el culto de la conciencia de Krsna por todo el mundo; por esa razón, aunque ellos adoran a Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, el Señor les considera a ellos dignos de adoración. Es una relación recíproca. Los brahmanas desean adorar a Krsna, y Krsna, a Su vez, desea adorar a los brahmanas. La conclusión, por lo tanto, es que los brahmanas y vaisnavas que se dedican a predicar las glorias del Señor deben ser adorados por las personas religiosas, los filósofos y la gente en general. En el rajasuya-yajña de Maharaja Yudhisthira había miles de brahmanas, pero el elegido para ser adorado en primer lugar fue Krsna. Es decir, Krsna es siempre la Persona Suprema; pero, por Su misericordia sin causa, siente un afecto muy especial por los brahmanas.
Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Decimocuarto del Canto Séptimo del , titulado «La vida familiar ideal».