kalpayitvātmanā yāvad
ābhāsam idam īśvaraḥ
dvaitaḿ tāvan na viramet
tato hy asya viparyayaḥ
kalpayitvā — comprobando positivamente; ātmanā — por medio de la autorrealización; yāvat — mientras; ābhāsam — reflejo (del cuerpo y los sentidos originales); idam — éste (el cuerpo y los sentidos); īśvaraḥ — simplemente independiente de la ilusión; dvaitam — dualidad; tāvat — mientras; na — no; viramet — ve; tataḥ — por esa dualidad; hi — en verdad; asya — de la persona; viparyayaḥ — neutralización.
Este verso es otra valiosa advertencia que se hace al hombre para que se proteja de la atracción por la mujer. Mientras no se alcance el plano de la autorrealización y la independencia plena con respecto a la ilusoria concepción del cuerpo material, es seguro que la dualidad de hombre y mujer seguirá existiendo. Sin embargo, con la verdadera autorrealización, esa distinción desaparece.
vidya-vinaya-sampanne
brahmane gavi hastini
suni caiva svapake ca
panditah sama-darsinah
«Los sabios humildes, en virtud del conocimiento verdadero, ven con la misma visión a un manso y erudito brahmana, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un comeperros [paria]» (Bg. 5.18). La persona erudita, que se encuentra en el plano espiritual, no sólo abandona la dualidad que distingue entre hombre y mujer, sino también la de hombre y animal. Ésa es la prueba de la autorrealización. Es necesario comprender perfectamente que el ser viviente, aunque está probando distintos tipos de cuerpos materiales, es un alma espiritual. Esto se puede entender a nivel teórico, pero quien lo comprende en la práctica es un verdadero pandita, alguien que verdaderamente sabe. Hasta llegar a ese nivel, la visión dual sigue influyendo, así como los conceptos de hombre y mujer, y en esa etapa hay que ser muy prudente en lo que se refiere a relacionarse con mujeres. Nadie debe considerarse perfecto y olvidar la instrucción de los sastras que aconseja suma prudencia a la hora de relacionarse incluso con una hija, una hermana o la propia madre, y, por supuesto, con otras mujeres. En relación con esto, Srila Madhvacarya cita los siguientes slokas:
bahutvenaiva vastunam
yathartha-jñanam ucyate
advaita-jñanam ity etad
dvaita-jñanam tad-anyatha
yatha jñanam tatha vastu
yatha vastus tatha matih
naiva jñanarthayor bhedastata ekatva-vedanam
El conocimiento verdadero es la unidad en la diversidad; por lo tanto, el abandono artificial de la diversidad no refleja conocimiento perfecto del monismo. Según la filosofía acintya-bhedabheda-tattva de Sri Caitanya Mahaprabhu, las diversidades existen, pero todas ellas forman una unidad. Ese conocimiento es el conocimiento de la unidad perfecta.