Texto 1: El rey Pariksit preguntó a Sukadeva Gosvami: ¡Oh, gran sabio!, si la vida de casado es la causa básica de las ataduras del karma [actividades fruitivas], y echa a perder la misión de la vida humana, ¿por qué permaneció en esa etapa de la vida Maharaja Priyavrata, que era un gran devoto autorrealizado?
Texto 2: Los devotos son, sin duda, personas liberadas. Por consiguiente, ¡oh, tú, el más grande de los brahmanas!, es imposible que queden absortos en asuntos familiares.
Texto 3: Los gloriosos mahatmas que se han refugiado en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios se sienten plenamente saciados por la sombra de esos pies de loto. Es completamente imposible que su conciencia se apegue a los miembros de la familia.
Texto 4: El rey continuó: ¡Oh, gran brahmana!, ésa es mi gran duda. ¿Cómo pudo obtener la perfección suprema e infalible del estado de conciencia de Krsna una persona como el rey Priyavrata, que tan apegado estaba a la esposa, los hijos y el hogar?
Texto 5: Sri Sukadeva Gosvami dijo: Lo que has dicho es correcto. Las glorias de la Suprema Personalidad de Dios, a quien alaban con versos elocuentes y trascendentales personalidades excelsas como Brahma, son muy agradables a los grandes devotos y personas liberadas. Aquel que se apega a la nectárea miel de los pies de loto del Señor y tiene la mente siempre absorta en Sus glorias, puede a veces ver frenado su progreso ante un obstáculo, pero aun asÃ, nunca abandona la excelsa posición que ha alcanzado.
Texto 6: Sukadeva Gosvami continuó: Mi querido rey, el prÃncipe Priyavrata era un gran devoto, pues se habÃa refugiado en los pies de loto de Narada, su maestro espiritual, y habÃa obtenido, de ese modo, la perfección más elevada en el conocimiento trascendental. Era avanzado en conocimiento, y siempre se ocupaba en hablar de temas espirituales, sin desviar su atención hacia ninguna otra cosa. Fue entonces cuando su padre le pidió que se hiciese cargo del gobierno del mundo, tratando de convencerle de que ése era su deber según las Escrituras reveladas. Sin embargo, el prÃncipe Priyavrata estaba absorto en la práctica constante de bhakti-yoga mediante el recuerdo constante de la Suprema Personalidad de Dios, con todos los sentidos ocupados en el servicio del Señor. Por esa razón, el prÃncipe no recibió de buena gana la orden de su padre, a pesar de que no podÃa rechazarla. Sopesando cuidadosamente las circunstancias, preguntó si, por asumir la responsabilidad de gobernar el mundo, podrÃa verse apartado del servicio devocional.
Texto 7: Sri Sukadeva Gosvam continuó: El Señor Brahma es el primer ser creado y el semidiós más poderoso del universo; él es el responsable de los asuntos del universo. Nacido directamente de la Suprema Personalidad de Dios, dedica sus actividades al bienestar del universo entero, pues conoce el propósito de la creación universal. El supremamente poderoso Señor Brahma, junto con sus acompañantes y las personificaciones de los Vedas, salió de su propia morada en el sistema planetario superior y descendió hasta el lugar en que el prÃncipe Priyavrata estaba meditando.
Texto 8: Todos los habitantes de los planetas Siddhaloka, Gandharvaloka, Sadhyaloka y Caranaloka, junto con los grandes sabios y semidioses, volando en sus aviones, se reunieron bajo el dosel del cielo para recibir y adorar al Señor Brahma, que descendÃa montado en su portador, el gran cisne. Mientras recibÃa el respeto y la adoración de los habitantes de los diversos planetas, el Señor Brahma parecÃa la Luna llena rodeada de estrellas luminosas. El gran cisne del Señor Brahma llegó entonces a las cercanÃas de la montaña Gandhamadana y se acercó al prÃncipe Priyavrata, que estaba sentado en aquel lugar.
Texto 9: El Señor Brahma, el padre de Narada Muni, es la persona suprema del universo. Al ver el gran cisne, Narada se dio cuenta de su llegada. Inmediatamente se levantó, y lo mismo hicieron Svayambhuva Manu y su hijo Priyavrata, a quien Narada estaba instruyendo. Entonces, juntando las manos, adoraron al Señor Brahma con gran respeto.
Texto 10: Mi querido rey Pariksit, como el Señor Brahma habÃa descendido finalmente desde Satyaloka hasta Bhuloka, Narada Muni, el prÃncipe Priyavrata y Svayambhuva Manu se adelantaron para ofrecerle artÃculos de adoración y alabarle con un lenguaje muy selecto, conforme a la etiqueta védica. En ese momento, el Señor Brahma, la persona original del universo, por la compasión que sentÃa hacia Priyavrata, le miró con una sonrisa y le dirigió las siguientes palabras.
Texto 11: El Señor Brahma, la persona suprema del universo, dijo: Mi querido Priyavrata, por favor, escucha atentamente lo que voy a decirte. No receles del Señor Supremo, que está más allá de los lÃmites de nuestra experiencia. Ninguno de nosotros, ni el Señor Siva, ni tu padre, ni el gran sabio Maharsi Narada, puede apartarse de la orden del Supremo. Debemos cumplir Su orden.
Texto 12: No se puede eludir la orden de la Suprema Personalidad de Dios, ni con severas austeridades, ni con una educación védica refinada, ni con el yoga mÃstico, la fuerza fÃsica, o las actividades intelectuales. Nadie puede valerse de su religiosidad, de su opulencia material ni de ningún otro medio para desafiar las órdenes del Señor Supremo. Ningún ser vivo, desde Brahma hasta la hormiga, puede hacerlo, ni por s mismo ni con la ayuda de otros.
Texto 13: Mi querido Priyavrata, por la orden de la Suprema Personalidad de Dios, todas las entidades vivientes reciben cuerpos de distintos tipos para pasar por el nacimiento, la muerte, la actividad, la lamentación, la ilusión, el temor a los peligros futuros, la felicidad y la aflicción.
Texto 14: Mi querido muchacho, todos nosotros estamos atados por los mandamientos védicos a las divisiones de varnasrama conforme a nuestras cualidades y a nuestras actividades. Son divisiones cientÃficamente dispuestas, que, por lo tanto, son muy difÃciles de evitar. Asà pues, tenemos que cumplir con nuestros deberes de varnasrama-dharma, como bueyes obligados a seguir las órdenes del carretero que tira de las cuerdas atadas a sus narices.
Texto 15: Mi querido Priyavrata, la Suprema Personalidad de Dios, conforme a nuestra relación con las modalidades de la naturaleza material, nos da a cada uno un determinado cuerpo, junto con la felicidad y la aflicción que nos corresponden. Por lo tanto, debemos permanecer en nuestra posición y dejarnos guiar por la Suprema Personalidad de Dios, exactamente igual que un ciego se deja guiar por otra persona que tiene ojos para ver.
Texto 16: Aunque una persona esté liberada, acepta el cuerpo que le corresponde por su karma pasado. Esa persona, sin embargo, está libre de conceptos erróneos, y contempla el disfrute y los sufrimientos debidos a ese karma del modo en que una persona despierta contempla un sueño que tuvo mientras dormÃa. De ese modo, permanece estable, y nunca hace nada por obtener otro cuerpo material bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material.
Texto 17: Aquel que no tiene dominio de sà mismo siempre sentirá temor del cautiverio material, incluso si viaja de bosque en bosque, pues está conviviendo con seis esposas, que son la mente y los sentidos de adquisición de conocimiento. Sin embargo, a la persona satisfecha en el ser, al erudito que ha conquistado sus sentidos, ni siquiera la vida de casado le puede causar ningún daño.
Texto 18: La persona casada que, de modo sistemático, conquista su mente y los cinco órganos de los sentidos, es como el rey que, desde su fortaleza, conquista a sus poderosos enemigos. Una vez que ha recibido adiestramiento en la vida de casado y sus deseos de disfrute han disminuido, esa persona puede viajar por todas partes sin peligro alguno.
Texto 19: El Señor Brahma continuó: Mi querido Priyavrata, trata de refugiarte en el interior del loto de los pies del Señor, cuyo ombligo también es como una flor de loto. Conquista de ese modo los seis órganos de los sentidos [la mente y los sentidos de adquisición de conocimiento]. Acepta el disfrute material, ya que el Señor, como algo extraordinario, te lo ha ordenado. De esa forma estarás siempre liberado del contacto con la materia y podrás cumplir las órdenes del Señor desde tu posición constitucional.
Texto 20: Sri Sukadeva Gosvami continuó: Después de recibir las instrucciones del Señor Brahma, que es el maestro espiritual de los tres mundos, Priyavrata, que ocupaba una posición inferior, le ofreció reverencias, y, aceptando la orden, la llevó a cabo con gran respeto.
Texto 21: A continuacin, el Señor Brahma recibió la adoración de Manu, quien, con gran respeto, le satisfizo lo mejor que pudo. Priyavrata y Narada también miraron a Brahma sin sentir el más mÃnimo resentimiento. Después de inducir a Priyavrata a aceptar la orden de su padre, el Señor Brahma regresó a su morada, Satyaloka, que ni los esfuerzos de la mente ni las palabras mundanas pueden describir.
Texto 22: De este modo, con la ayuda del Señor Brahma, Svayambhuva Manu vio satisfechos sus deseos. Con el permiso del gran sabio Narada, dejó en manos de su hijo la responsabilidad gubernativa de mantener y proteger todos los planetas del universo. Con ello, se liberó del venenoso océano de los deseos materiales, que está lleno de peligros.
Texto 23: Siguiendo la orden de la Suprema Personalidad de Dios, Maharaja Priyavrata se ocupó por completo en las cuestiones de este mundo; aun asÃ, nunca dejó de pensar en los pies de loto del Señor, que son la causa de la liberación de todos los apegos materiales. Aunque estaba completamente libre de todo rastro de contaminación material, Priyavrata Maharaja gobernó el mundo material simplemente para honrar las órdenes de sus superiores.
Texto 24: A continuación, Maharaja Priyavrata se casó con Barhismati, la hija del prajapati Visvakarma. En ella engendró diez hijos, que eran iguales a él en belleza, personalidad, magnanimidad y demás cualidades. Tuvo también una hija, la más joven de sus descendientes, que recibió el nombre de ¶rjasvati.
Texto* 25: Los diez hijos de Maharaja Priyavrata se llamaron Āgnidhra, Idhmajihva, Yajñabahu, Mahavira, Hiranyareta, Ghrtaprstha, Savana, Medhatithi, Vitihotra y Kavi. Agni, el dios del fuego, recibe estos mismos nombres.
Texto 26: Tres de ellos, Kavi, Mahavira y Savana, llevaron una vida de perfecto celibato. Educados en la vida de brahmacari desde su más tierna infancia, estaban muy bien versados en la perfección máxima, que recibe el nombre de paramahamsa-asrama.
Texto 27: Situados en la orden de renuncia desde el comienzo de sus vidas, los tres controlaron por completo las actividades de los sentidos y llegaron a ser grandes santos. Concentraron siempre la mente en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, en quien reposan la totalidad de las entidades vivientes, y que, por esa razón, recibe el nombre de Vasudeva. El Señor Vasudeva es el único refugio de aquellos que sienten verdadero temor de la existencia material. Pensando constantemente en Sus pies de loto, esos tres hijos de Maharaja Priyavrata hicieron grandes avances en el servicio devocional puro. Con el poder de su servicio devocional, pudieron percibir directamente a la Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos en forma de Superalma, y comprendieron que, cualitativamente, no habÃa ninguna diferencia entre ellos y Él.
Texto 28: En su otra esposa, Maharaja Priyavrata engendró tres hijos, Uttama, Tamasa y Raivata, todos los cuales, más adelante, se encargaron de sus respectivos milenios manvantara.
Texto 29: Después de que Kavi, Mahavira y Savana recibieron plena educación en la etapa de paramahamsa de la vida, Maharaja Priyavrata gobernó el universo durante once arbudas de años. Cada vez que sus poderosos brazos tensaban su arco con gran determinación para fijar en él una flecha, todos los que se oponÃan a los principios regulativos de la vida religiosa huÃan de su presencia, llenos de temor del incomparable poder que manifestó en el gobierno del universo. Amó mucho a su esposa Barhismati, y con el paso de los dÃas, sus intercambios de amor nupcial aumentaron también. La reina Barhismati, con su feminidad en el vestir, en el andar, en la forma de levantarse, de sonreÃr y de mirarle, aumentaba su energÃa. AsÃ, aunque era una gran alma, parecÃa prendado de la conducta femenina de su esposa. Se comportaba con ella como un hombre corriente, pero, en realidad, era una gran alma.
Texto 30: El rey Priyavrata fue un excelente gobernador del universo. Durante su gobierno, en cierta ocasión se disgustó con la órbita que seguÃa el muy poderoso dios del Sol, quien, rodeando el monte Sumeru con su cuadriga, ilumina todos los sistemas planetarios circundantes. Sin embargo, cuando el Sol está al norte del monte Sumeru, la parte sur recibe menos luz, y cuando está al sur, es la parte norte la que está menos iluminada. Al rey Priyavrata no le gustó esa situación, y en consecuencia, decidió llevar la luz del dÃa a la parte del universo en que habÃa noche. Para ello, siguió el recorrido del dios del Sol montado en una brillante cuadriga. De ese modo vio satisfecho su deseo. Pudo realizar esas maravillosas actividades debido al poder que habÃa obtenido adorando a la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 31: Cuando Priyavrata conducÃa su cuadriga siguiendo al Sol, las llantas de sus ruedas formaron unos surcos que más tarde se convirtieron en siete océanos y dividieron el sistema planetario de Bhu-mandala en siete islas.
Texto 32: Los nombres de esas islas son Jambu, Plaksa, Salmali, Kusa, Krauñca, Saka y Puskara. Cada una de ellas es el doble de grande que la anterior, y está rodeada de una sustancia lÃquida que la separa de la siguiente.
Texto 33: Los siete océanos contienen, respectivamente, agua salada, jugo de caña de azúcar, licor, mantequilla clarificada, leche, emulsión de yogur y agua potable. Esos océanos rodean a las islas por completo; cada uno de ellos tiene la misma anchura que la isla a la que rodea. Maharaja Priyavrata, el esposo de la reina Barhismati, dio a cada uno de sus hijos, Ä€gnidhra, Idhmajihva, Yajñabahu, Hiranyareta, Ghrtaprstha, Medhatithi y Vitihotra, en este orden, la soberanÃa de cada una de las islas. De este modo, por orden de su padre, todos ellos fueron reyes.
Texto* 34: Después, el rey Priyavrata casó a su hija, ¶rjasvati, con Sukracarya, quien engendró en ella una hija, a quien pusieron de nombre Devayani.
Texto 35: Mi querido rey, el devoto que se ha refugiado en el polvo de los pies de loto del Señor puede trascender la influencia de los seis azotes de la materia, es decir, el hambre, la sed, la lamentación, la ilusión, la vejez y la muerte, y puede conquistar la mente y los cinco sentidos. Sin embargo, no es nada maravilloso que el devoto puro del Señor pueda hacer eso, pues incluso la persona que está fuera de las cuatro castas - un intocable - se libera inmediatamente del cautiverio de la existencia material si pronuncia el santo nombre del Señor aunque sólo sea una vez.
Texto 36: Maharaja Priyavrata estaba disfrutando de sus opulencias materiales en la plenitud de sus fuerzas, y era muy influyente; pero, un dÃa, se paró a considerar que, a pesar de haberse entregado por completo al gran sabio Narada, y a pesar de encontrarse en el sendero de conciencia de Krsna, se habÃa vuelto a enredar en las actividades materiales. Su mente estaba inquieta, y habló con palabras que expresaban una actitud de renuncia.
Texto 37: El rey comenzó entonces a criticarse: ¡Ay! ¡Me he condenado por un poco de placer de los sentidos! He caÃdo en el disfrute material, que es exactamente como un pozo cubierto. ¡Ya he tenido bastante! No voy a disfrutar más. ¡Ved!, no soy más que un mono danzarÃn en manos de mi esposa, y debido a ello, estoy condenado.
Texto 38: Por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, Maharaja Priyavrata recuperó su buen juicio. Dividió todas sus posesiones terrenales entre sus obedientes hijos, y lo abandonó todo, incluyendo su reino, grande y opulento, y a su esposa, con quien tanto habÃa gozado de la complacencia sensorial, y renunció por completo a todos los apegos. Su corazón, ya purificado, se convirtió en un lugar para los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo pudo regresar al sendero de conciencia de Krsna, la vida espiritual, y alcanzar de nuevo la posición a que habÃa llegado por la gracia del gran santo Narada.
Texto 39: Con respecto a las actividades de Maharaja Priyavrata, hay muchos versos famosos:
«Excepto la Suprema Personalidad de Dios, nadie podrÃa hacer lo que hizo Maharaja Priyavrata. Él disipó la oscuridad de la noche, y con las ruedas de su gran cuadriga, excavó siete océanos».
Texto 40: «Para acabar con la discordia entre los pueblos, Maharaja Priyavrata trazó fronteras que seguÃan el curso de los rÃos y los lÃmites marcados por las montañas y los bosques, a fin de impedir que nadie invadiese las propiedades ajenas».
Texto 41: «Como gran seguidor y devoto del sabio Narada, Maharaja Priyavrata consideró infernales las opulencias que habÃa obtenido mediante las actividades fruitivas y el poder mÃstico, tanto en los sistemas planetarios inferiores y celestiales como en la sociedad humana».