sainā-patyaḿ ca rājyaḿ ca
daṇḍa-netṛtvam eva ca
sarva lokādhipatyaḿ ca
veda-śāstra-vid arhati
sainÄ-patyam â puesto de comandante en jefe; ca â y; rÄjyam â puesto de gobernante del reino; ca â y; daáčáža â gobernar; netáčtvam â liderazgo; eva â ciertamente; ca â y; sarva â todos; loka-adhipatyam â propiedad del planeta; ca â y; veda-ĆÄstra-vit â el que conoce el significado de las Escrituras vĂ©dicas; arhati â merece.
En este verso se afirma con toda claridad que un reino, estado o imperio se debe gobernar siguiendo las instrucciones de brahmanas y personas santas como los Kumaras. De hecho, cuando la monarquĂa abarcaba todo el mundo, el rey gobernaba dirigido por un equipo de brahmanas y personas santas. En su papel de administrador del estado, el rey ejecutaba sus deberes actuando como sirviente de los brahmanas. El rey y los brahmanas no eran dictadores, ni se consideraban propietarios del estado. Los reyes tambiĂ©n estaban bien versados en las Escrituras vĂ©dicas, de modo que conocĂan perfectamente el mandamiento del Sri ÄȘsopanisad: isavasyam idam sarvam: Todo lo que existe pertenece a la Suprema Personalidad de Dios. En la Bhagavad-gita, el Señor Krsna tambiĂ©n proclama que Ăl es el propietario de todos los sistemas planetarios (sarva-loka-mahesvaram). Siendo esto asĂ, nadie puede pretender que es el propietario del estado. El rey, presidente o jefe de estado siempre debe recordar que no es el propietario, sino el sirviente.
En la Ă©poca actual, los reyes y presidentes olvidan que son sirvientes de Dios y se consideran sirvientes del pueblo. Los actuales gobiernos democrĂĄticos proclaman ser gobiernos populares, gobiernos del pueblo y para el pueblo, pero esto no se aprueba en los Vedas. Los Vedas sostienen que, en el gobierno de un reino, el objetivo debe ser la satisfacciĂłn de la Suprema Personalidad de Dios, y por consiguiente el gobierno debe estar en manos de un representante del Señor. No se debe nombrar como jefe de estado a una persona carente de conocimiento vĂ©dico. En este verso se afirma claramente (veda-sastra-vid-arhati) que todos los puestos de responsabilidad de un gobierno estĂĄn especialmente reservados para personas bien versadas en las enseñanzas de los Vedas. Las enseñanzas de los Vedas definen con precisiĂłn cuĂĄl debe ser la conducta del rey, del comandante en jefe, del soldado y del civil. Por desgracia, en la era actual hay muchos mal llamados filĂłsofos que instruyen sin citar a la autoridad, y muchos lĂderes que siguen sus desautorizadas instrucciones. Como consecuencia de ello, la gente no es feliz.
Los gobiernos comunistas actuales siguen la teorĂa del comunismo dialĂ©ctico de Karl Marx, pero esa teorĂa no es perfecta. SegĂșn el comunismo vĂ©dico, en un estado nadie debe pasar hambre. En la actualidad hay muchas instituciones engañosas que organizan colectas pĂșblicas para alimentar a la gente que pasa hambre, pero los fondos colectados, invariablemente, acaban siendo mal empleados. SegĂșn las instrucciones de los Vedas, el gobierno debe disponer las cosas de tal manera que el problema del hambre ni siquiera se plantee. En el Srimad-Bhagavatam se afirma que los casados deben velar porque ni siquiera los lagartos y serpientes pasen hambre. A ellos tambiĂ©n hay que darles de comer. Sin embargo, en realidad el problema del hambre no tiene sentido, puesto que todo es propiedad del Señor Supremo, quien vela por que haya alimentos mĂĄs que suficientes para todos. En los Vedas (Katha Up. 2.2.13), se dice: eko bahunam yo vidadhati kaman. El Señor Supremo provee a todos de todo lo que necesitan para vivir, y el hambre no tiene razĂłn de ser. Si alguien pasa hambre, se debe a la mala administraciĂłn de los supuestos gobernantes, dirigentes o presidentes.
Por lo tanto, queda claro que las personas que no estĂĄn bien versadas en los mandamientos vĂ©dicos (veda-sastra-vit) no son candidatos vĂĄlidos para su elecciĂłn como presidentes, gobernadores, etc. En el pasado, los reyes eran rajarsis, es decir, ademĂĄs de cumplir con su servicio como reyes, tambiĂ©n eran santos, pues no desobedecĂan ningĂșn mandamiento de las Escrituras vĂ©dicas y gobernaban siguiendo las directrices de grandes personas santas y brahmanas. SegĂșn ese sistema, todos los actuales presidentes, gobernantes y altos funcionarios ejecutivos, son indignos de sus puestos, pues no estĂĄn versados en el conocimiento administrativo de los Vedas y no siguen las directrices de las grandes personas santas y de los brahmanas. Debido a su desobediencia de las Ăłrdenes de los Vedas y de los brahmanas, el rey Vena, el padre de Prthu Maharaja, fue matado por los bramanas. Por lo tanto, Prthu Maharaja sabĂa muy bien que a Ă©l le correspondĂa gobernar el planeta como sirviente de los brahmanas y de personas santas.