deśataḥ kālato yo 'sāv
avasthātaḥ svato 'nyataḥ
aviluptāvabodhātmā
sa yujyetājayā katham
deśataḥ — circunstancial; kālataḥ — por la influencia del tiempo; yaḥ — aquel que; asau — la entidad viviente; avasthātaḥ — por la situación; svataḥ — por el sueño; anyataḥ — por otros; avilupta — extinto; avabodha — conciencia; ātmā — el ser puro; saḥ — él; yujyeta — ocupado; ajayā — con ignorancia; katham — cómo ocurre.
La conciencia del ser viviente se encuentra siempre presente, y nunca cambia bajo ninguna circunstancia, como se mencionó anteriormente. Cuando un hombre vivo se mueve de un lugar a otro, está consciente de que ha cambiado su posición. Siempre está presente en el pasado, en el presente y en el futuro, como la electricidad. Uno puede recordar incidentes de su pasado, y también puede hacer conjeturas acerca de su futuro, en base a la experiencia pasada. Aunque a uno se le ponga en circunstancias difíciles, nunca olvida su identidad personal. ¿Cómo es posible, entonces, que la entidad viviente olvide su verdadera identidad como alma espiritual pura y se identifique con la materia, a menos que sea influenciada por algo que se encuentra más allá de sí misma? La conclusión es que a la entidad viviente la influencia la potencia avidya, tal como se confirma tanto en el Visnu-Purana como al comienzo del Srimad-Bhagavatam. A la entidad viviente se la menciona en la Bhagavad-gita (7.5) como para-prakrti, y en el Visnu-Purana se la menciona como para-sakti. Es parte integral del Señor Supremo en calidad de potencia, y no como fuente de potencia. La fuente de potencia puede exhibir muchas potencias, pero la potencia no puede igualar a la fuente en ninguna circunstancia. Una potencia puede ser dominada por otra potencia, pero para la fuente, todas las potencias se encuentran bajo control. La potencia jiva, la ksetrajña-sakti del Señor, tiene la tendencia a ser dominada por la potencia externa, avidya-karma-samjña, y de esa manera es puesta en las difíciles circunstancias de la existencia material. La entidad viviente no puede olvidar su verdadera identidad a menos que se vea influenciada por la potencia avidya. Debido a que la entidad viviente es propensa a la influencia de la potencia avidya, nunca puede igualar a la suprema fuente de potencia.