tad asya kauṣārava śarma-dātur
hareḥ kathām eva kathāsu sāram
uddhṛtya puṣpebhya ivārta-bandho
śivāya naḥ kīrtaya tīrtha-kīrteḥ
tat — por lo tanto; asya — Su; kauá¹£Ärava — ¡oh, Maitreya!; Å›arma-dÄtuḥ — de aquel que otorga buena fortuna; hareḥ — del Señor; kathÄm — temas; eva — únicamente; kathÄsu — de todos los temas; sÄram — la esencia; uddhá¹›tya — citando; puá¹£pe- bhyaḥ — de las flores; iva — asÃ; Ärta-bandho — ¡oh, amigo del afligido!; Å›ivÄya — por el bien; naḥ — de nosotros; kÄ«rtaya — ten la bondad de describir; tÄ«rtha — peregrinaje; kÄ«rteḥ — de glorioso.
Existen muchos temas para diferentes personas que se encuentran en diferentes modalidades de la naturaleza material, pero los temas esenciales son aquellos que están relacionados con el Señor Supremo. Desgraciadamente, todas las almas condicionadas afectadas por lo material sienten cierta aversión por los temas que tratan del Señor Supremo, debido a que algunas de ellas no creen en la existencia de Dios, y otras creen únicamente en el aspecto impersonal del Señor. En ambos casos, no tienen nada que decir acerca de Dios. Tanto los no creyentes como los impersonalistas niegan la esencia de todos los temas; por consiguiente, se ocupan de diversas maneras en temas que tratan de la relatividad, bien sea en la complacencia de los sentidos o en la especulación mental. Para los devotos puros como Vidura, tanto los temas de las personas mundanas, como los temas de los especuladores mentales, son inútiles en todo aspecto. Por eso Vidura pidió a Maitreya que hablara únicamente la esencia, los discursos acerca de Krsna, y nada más.