sūrya-dvāreṇa te yānti
puruṣaḿ viśvato-mukham
parāvareśaḿ prakṛtim
asyotpatty-anta-bhāvanam
sÅ«rya-dvÄreṇa — siguiendo el sendero de la iluminación; te — ellos; yÄnti — se dirigen; puruá¹£am — a la Personalidad de Dios; viÅ›vataḥ-mukham — cuyo rostro mira hacia todas partes; para-avara-īśam — el propietario de los mundos materiales y espirituales; praká¹›tim — la causa material; asya — del mundo; utpatti — de la manifestación; anta — de la disolución; bhÄvanam — la causa.
La palabra surya-dvarena significa «por el sendero iluminado», o «pasando por el planeta Sol». El sendero iluminado es el servicio devocional. En los Vedas no se aconseja recorrer el sendero de la oscuridad, sino pasar por el planeta Sol. Y en este verso también se nos aconseja recorrer el sendero iluminado, para que podamos liberarnos de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza; siguiendo ese sendero, podremos entrar en el reino donde reside la completamente perfecta Personalidad de Dios. Las palabras purusam visvato-mukham aluden a la Suprema Personalidad de Dios, que goza de toda perfección. Excepto la Suprema Personalidad de Dios, todas las entidades vivientes son muy pequeñas, por grandes que sean según nuestros parámetros. Todas son infinitesimales, y por eso en los Vedas se dice que, entre los eternos, el Señor Supremo es el eterno supremo. Él es el propietario de los mundos materiales y espirituales, y la causa suprema de manifestación. La naturaleza material no es más que un ingrediente, porque en realidad la causa de la manifestación es la energÃa del Señor Supremo. La energÃa material también es Su energÃa; tal como la combinación de padre y madre es la causa del nacimiento del niño, la combinación de la energÃa material y la mirada de la Suprema Personalidad de Dios es la causa de la manifestación del mundo material. Luego, la causa eficiente no es la materia, sino el Señor mismo.