bhāvanaḿ brahmaṇaḥ sthānaḿ
dhāraṇaḿ sad-viśeṣaṇam
sarva-sattva-guṇodbhedaḥ
pṛthivī-vṛtti-lakṣaṇam
bhāvanam — modelar formas; brahmaṇaḥ — del Brahman Supremo; sthānam — construir lugares de residencia; dhāraṇam — contener sustancias; sat-viśeṣaṇam — distinguir el espacio abierto; sarva — todos; sattva — de existencia; guṇa — cualidades; udbhedaḥ — lugar en que se manifiestan; pṛthivī — de tierra; vṛtti — de las funciones; lakṣaṇam — las características.
En la tierra pueden percibirse los distintos elementos, como el sonido, el espacio, el aire, el fuego y el agua. Otro aspecto de la tierra que se menciona aquí específicamente es que puede manifestar diversas formas de la Suprema Personalidad de Dios. Esta afirmación de Kapila confirma que Brahman, la Suprema Personalidad de Dios, tiene innumerables formas, que se describen en las Escrituras. Mediante la manipulación de la tierra y sus productos, como la piedra, la madera y las joyas, esas formas del Señor Supremo pueden estar presentes ante nuestros ojos. Cuando una forma del Señor Krsna o del Señor Visnu se manifiesta, presentándose como una estatua hecha de tierra, no es imaginaria. La tierra da forma a las imágenes del Señor que se describen en las Escrituras.
En la Brahma-samhita hay descripciones de los lugares en que habita el Señor Krsna, de la diversidad de la morada espiritual, y de las formas del Señor tocando una flauta, con Su cuerpo espiritual. Todas esas formas se describen en las Escrituras, y cuando se representan de esa manera, son dignas de adoración. No son imaginarias, como dice la filosofía mayavadi. A veces se interpreta erróneamente la palabra bhavana como «imaginación». Pero bhavana no significa «imaginación»; significa dar forma real a la descripción de las Escrituras védicas. La tierra es la transformación final de todas las entidades vivientes y de sus respectivas modalidades de la naturaleza material.