na yadā ratham āsthāya
jaitraḿ maṇi-gaṇārpitam
visphūrjac-caṇḍa-kodaṇḍo
rathena trāsayann aghān
sva-sainya-caraṇa-kṣuṇṇaḿ
vepayan maṇḍalaḿ bhuvaḥ
vikarṣan bṛhatīḿ senāḿ
paryaṭasy aḿśumān iva
tadaiva setavaḥ sarve
varṇāśrama-nibandhanāḥ
bhagavad-racitā rājan
bhidyeran bata dasyubhiḥ
na — no; yadā — cuando; ratham — en el carruaje; āsthāya — habiendo montado; jaitram — victorioso; maṇi — de joyas; gaṇa — con adornos; arpitam — guarnecido; visphūrjat — tañendo; caṇḍa — un temible sonido, apropiado para castigar a criminales; kodaṇḍaḥ — arco; rathena — con la presencia de ese carro; trāsayan — amenazando; aghān — a todos los delincuentes; sva-sainya — de tus soldados; caraṇa — con los pies; kṣuṇṇam — marcando el paso; vepayan — haciendo temblar; maṇḍalam — el globo; bhuvaḥ — de la Tierra; vikarṣan — dirigiendo; bṛhatīm — gran; senām — ejército; paryaṭasi — tú patrullas; aṁśumān — el brillante Sol; iva — como; tadā — entonces; eva — ciertamente; setavaḥ — códigos religiosos; sarve — todos; varṇa — de varṇas; āśrama — de āśramas; nibandhanāḥ — obligaciones; bhagavat — por el Señor; racitāḥ — creados; rājan — ¡oh, rey!; bhidyeran — las romperían; bata — ¡ay!; dasyubhiḥ — los granujas.
Un rey responsable tiene el deber de proteger las órdenes sociales y espirituales de la sociedad humana. Las órdenes espirituales se dividen en cuatro asramas - brahmacarya, grhastha, vanaprastha y sannyasa - , y las órdenes sociales, atendiendo al trabajo y las cualidades, las constituyen los brahmanas, los ksatriyas, los vaisyas y los sudras. Estas órdenes sociales, conforme a los diversos niveles de trabajo y cualificación, se describen en la Bhagavad-gita. Por desgracia, la falta de reyes responsables que den la necesaria protección, ha convertido ahora el sistema de órdenes sociales y espirituales en un sistema de castas hereditario. Pero ese sistema no es el verdadero. Se entiende por sociedad humana aquella sociedad que está progresando hacia la iluminación espiritual. La palabra arya designaba a los sectores más avanzados de la sociedad humana; arya se refiere a aquellos que están progresando. La pregunta, entonces, es: «¿Qué sociedad está progresando?». Progreso no significa crear «necesidades» materiales innecesaria- mente y desperdiciar así la energía humana en una sobrecarga de supuestas comodidades materiales. El verdadero progreso es el progreso hacia la iluminación espiritual, y la civilización aria era aquella comunidad que perseguía ese objetivo. Los hombres inteligentes, los brahmanas, de los que Kardama Muni es un ejemplo, se ocupaban del cultivo de la espiritualidad, y los ksatriyas, como el emperador Svayambhuva, gobernaban el país y comprobaban que las condiciones para la iluminación espiritual fuesen ideales. El rey tiene el deber de viajar por todo el país y velar por que todo esté en orden. La civilización hindú basada en los cuatro varnas y asramas se deterioró cuando fue colonizada por extranjeros, pues éstos no siguieron la civilización de varnasrama. De este modo, el sistema varnasrama ha degenerado ahora en el sistema de castas.
Aquí se confirma que la institución de cuatro varnas y cuatro asramas es bhagavad-racita, que significa «diseñada por la Suprema Personalidad de Dios». Esto se confirma también en la Bhagavad-gita: catur-varnyam maya srstam. El Señor dice que la institución de cuatro varnas y cuatro asramas «fue creada por Mí». Nada creado por el Señor puede ser cancelado o cubierto. Las divisiones de varnas y asramas continuarán existiendo, sea en su forma original o en su forma degradada, pero como fueron creadas por el Señor, la Suprema Personalidad de Dios, no pueden desaparecer. Son como el Sol, una creación de Dios, y por ello subsistirán. Tapado por las nubes o en un cielo despejado, el Sol continuará existiendo. Algo parecido ocurre con el sistema de varnasrama: cuando se degrada, parece un sistema de castas hereditario, pero en toda sociedad hay una clase de hombres inteligentes, una clase militar, una clase mercantil y una clase obrera. Cuando la cooperación entre esas comunidades se regula conforme a los principios védicos, hay paz y avance espiritual. Pero el sistema de castas se degrada cuando hay odios, abuso de autoridad y desconfianza mutua, y, como aquí se dice, se crea un estado de cosas deplorable. En la actualidad, el mundo entero está en esa condición deplorable debido a tantos intereses creados. La causa está en la degeneración de las cuatro castas de varnas y asramas.